Isabel II y la independencia catalana

A propósito del encuentro entre Isabell II de Inglaterra y el ministro principal de Irlanda del Norte y ex jefe del IRA Martin McGuinness, Ramón Pérez Maura ha escrito en ABC una columna titulada “El valor de la monarquía” en la que subraya el gesto de la soberana al saludar a McGuinness, a sabiendas de los horrores del IRA entre los que se encuentra el asesinato de Lord Mountbatten en 1979, y otros intentos fallidos de atentados a la familia real inglesa. Y justifica el encuentro, que sin duda es ejemplar, en el hecho incontestable de que el IRA ha entregado las armas, ha renunciado a la violencia y ha pedido perdón a las víctimas, lo que no ha ocurrido con ETA en España.

Hasta ahí todo muy bien, pero Ramón Pérez Maura aprovecha el viaje para concluir su artículo con una pregunta algo temeraria: “¿cree alguien que un presidente de la República podría tener más legitimidad que Isabel II para dar así la mano?” La respuesta es muy sencilla: desde luego que sí y con mucha más legitimidad, porque un presidente de la República lo haría con mayor legitimidad en el nombre del pueblo soberano que lo ha elegido en unas elecciones democráticas y representativas, nada que ver con el hecho hereditario y familiar.

Imaginen, por ejemplo, una República española, presidida por José María Aznar (lo que nunca habría que descartar con Aznar, o con cualquier otro dirigente español si las cosas siguen como van), que fue víctima de un atentado de ETA y sufrió el terrible ataque islámico del 11-M de 2004, saludando a Arnaldo Otegui tras la redición de ETA, entrega de las armas y la petición de perdón a las víctimas de su terror. Cualquier presidente de una República democrática tiene más legitimidad que cualquier monarca, Inglaterra incluida. Y desde luego no luciría un atuendo espantoso, verde manzanita con gorro y plumas, como el de la Isabel II.

Otro sí, la casa de encuestas de la Generalitat – el CEO, otro despilfarro del nacionalismo y de poco fiar- dice que la mayoría (el 51 %) de los catalanes quiere la independencia. Y este viaje lo utiliza Artur Mas para no acatar en Cataluña la sentencia del Tribunal Supremo que obliga a la enseñanza en español (o castellano) a los niños que habitan en esa parte de España, a lo que se oponen CiU y sus aliados violentando la legalidad, los Derechos Humanos y la Libertad, siempre con la vista gorda del Gobierno de Madrid.

Con esta encuesta amañada Mas, para colmo, pretende conseguir un trato fiscal excepcional e insolidario para Cataluña -que va la contra corriente europea de unión fiscal- argumentando que ellos pagan al Estado más de lo que reciben según los cálculos de su pretendida balanza fiscal. Y lo grave de esta otra entelequia está en que es precisamente al revés: Cataluña recibe del resto de España mucho más de lo que aporta. Porque la balanza clave no es la fiscal sino la comercial, y hora es que Rajoy y De Guindos hagan pública esa balanza en la que queda absolutamente claro que sin compras de productos catalanes y uso de servicios y entidades financieras catalanas por parte de todos los españoles no residentes en Cataluña, es decir sin esa clientela española ajena a su territorio, las empresas, entidades y servicios de Cataluña desaparecerían de la noche a la mañana. Es decir Cataluña vive del resto de España (y si añadimos los españolistas que habitan esos lares pues con mayor y abrumador motivo). Y esa es la verdadera balanza que hay que hacer, y si quieren sumarla a la fiscal, e incluso así los catalanes estarían en deuda con el resto de España, por estos y otros motivos que se ocultan como servicios, infraestructuras del Estado, Seguridad Social, etc.

O sea ya está bien de las mentiras nacionalistas que capitanea Artur Mas y hora es de que se pongan sobre la mesa todos los datos y de que el IVA no salga de los territorios donde se paga -las entidades y empresas catalanas se lo llevan allí arbitrariamente-, para que la casa de encuestas sociológicas de la Generalitat haga una encuesta en Cataluña con preguntas realistas y ciertas como estas: ¿está usted de acuerdo con que los españoles que viven fuera de Cataluña no compren productos, ni servicios catalanes, ni visiten nuestras instalaciones turísticas? ¿Sabía usted que la balanza comercial de Cataluña con el resto de España, y los servicios y ayudas del Estado son mucho más favorables para Cataluña que para el resto de España? ¿Quiere que nuestras grandes empresas catalanas se trasladen a otros territorios del Estado español, para no perder la clientela? Hagamos las cuentas de una vez por todas, póngase la verdad sobre el mantel y a ver que dice entonces el pueblo catalán sobre su pretendida independencia y sobre la falsedad que jalean sus políticos -pues si que está CiU con su corrupción a cuestas para dar lecciones de nada- irresponsables que además un cumplen con la ley ni con las más elementales normas de la democracia. Y hora es que, de una vez por todas, el Gobierno de España haga pública esta realidad.