Los consortes del poder, de la Rosa al Hierro

Pensaba dedicar esta crónica al impresentable Mourinho, al que le tiemblan las piernas por la proximidad del Barça, tras el penoso espectáculo que ofreció el Real Madrid dentro y fuera del campo de futbol del Villareal, pero otras cuestiones de alcance político reclaman nuestra atención a propósito de los consortes del poder. Decía Plutarco que “la mujer del Cesar no solo debe serlo sino parecerlo”, en alusión a su fidelidad y su honradez. Lo mismo se pudo haber escrito en ese tiempo del marido de Cleopatra reina de Egipto. Pero los tiempos y las ciencias modernas adelantan que es una barbaridad y las noticias circulan a gran velocidad.

Y ayer se difundió, como algo relevante (y que no lo es), que Iván Rosa, el marido de la actual vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se va a incorporar a la asesoría jurídica internacional de la compañía Telefónica tras ser seleccionado para el cargo, por su currículum y trayectoria profesional (es abogado del Estado, habla cuatro idiomas y tiene en su haber iniciativas jurídicas de alcance internacional como la “euro orden”). Como si en todo esto hubiera algún tipo de trato de favor al consorte de la vicepresidenta del Gobierno que ha pedido su excedencia en la Administración, precisamente para evitar cualquier interpretación.

Para empezar, Telefónica es una compañía privada que cotiza en la Bolsa y puede contratar a quien quiera. Además, el cargo del que se habla y la función de Iván Rosa es profesional y está relacionado con su experiencia y preparación, no estamos ante un cargo honorífico o impostado como el de “asesor de unos asuntos varios” o miembro de un bien pagado Consejo de Administración, y menos aún de una empresa del Estado o cargo público. Para colmo del enredo que ha publicado tambien que la esposa del portavoz adjunto del PSOE, Eduardo Madina, en el Congreso de los Diputados también ha sido contratada por Teléfonica en un cargo de muy escasa importancia, lo que tampoco puede tener lectura o trascendencia política alguna.

Pero hete aquí que estas noticias, malévolamente sacada en el diario El Confidencial –donde es accionista Pedro Pérez, íntimo amigo de Eduardo Zaplana que trabaja en Telefónica Internacional-, han coincidido en el tiempo con otra noticia, esta si llamativa y con base para el debate- de Ignacio López del Hierro, el marido o el consorte de la Secretaria General del PP y presidenta manchega, María Dolores de Cospedal, a quien la SEPI (organismo oficial de empresas públicas), había nombrado Consejero de Red Eléctrica Española, solo por “su cara bonita”, sin tener gran experiencia en el sector y con un sueldazo de 180.000 euros año, lo que clamaba al cielo protector porque este señor ya tenía otros consejos y su señora esposa dos cargos políticos de altura. Y entonces se lió la mundial.

Y en cuestión de horas, y sin que López del Hierro o Cospedal, dieran la menor explicación se anunció misteriosamente que el marido de Cospedal renunciaba al puesto de Consejero. Y nos preguntamos: ¿por qué esa renuncia, acaso se ha enfadado Rajoy?

No hubo respuesta, sino el rumor de que la alarma mediática y social creada había aconsejado a López del Hierro dar un paso atrás. Luego ha circulado otra información de mucho más calado, y no desmentida por nadie, de que el tal López del Hierro tiene puesta una dura sanción en la CNMV por un asunto poco claro en Bami o Metrovacesa que está pendiente de solución judicial y ello lo hacía incompatible con Red Eléctrica o nada aconsejable para el puesto de Consejero en una empresa del Estado.

Pero las preguntas que siguen vivas en este caso son ¿quién y por qué nombró a López del Hierro, marido de Cospedal, consejero de una empresa pública del Estado, y cuáles eran sus méritos? Y en segundo lugar ¿por qué renunció al nombramiento? Seguimos a la espera de aclaraciones, incluida la de la CNMV.

Entonces, da la impresión que una mano negra ha querido unir o empatar el partido entre el marido de Soraya con el de Cospedal, cuando en realidad no hay ni color (¿es Zaplana amigo de López del Hierro?). En todo caso, todo apunta que el presidente Rajoy ha seguido ambos casos con precisa información y no parece que esté muy contento con los enredos que le monta a sus espaldas la señora Cospedal. Y a no perder de vista la frase que ayer soltó en Asturias el presidente del Gobierno sobre la ley de transparencia que este viernes se va a aprobar: para ocupar cargos públicos se han de conocer los méritos del designado. Pues no me digan más.