Un chino en un baño turco

Hace poco más de un mes el inefable Fernando Martín, jefe de Martinsa/Fadesa e investigado en el caso Gürtel, nos llamó entre nervioso y misterioso porque decía saber que en República.com estábamos investigando e íbamos a publicar un escándalo en el que aparecían él mismo y el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. Por lo que acabamos de ver publicado en el diario El Mundo, a Martín (y puede que a González) alguien le dio un soplo de que estaban siendo investigados y buscaba con desesperación el fondo de la cuestión, imaginamos que de “motu propio” o por sugerencia de su amigo Ignacio González, para ver por dónde venían los tiros y si eso se podía controlar o tapar. Pero lo que ninguno imaginaba era que el periódico de cabecera de Esperanza Aguirre, El Mundo (cuyo director Pedro J. Ramírez llama “mi lideresa preferida” a nuestra condesa de Bombay), sería el autor de la denuncia en su portada, en las vísperas además del congreso regional del PP en Madrid, a donde llega I. González como secretario general, aunque veremos cómo sale.

Y aquí comienza el gran misterio y una primera pregunta: ¿acaso ha dejado caer la presidenta Aguirre a su vicepresidente González como dejó caer a su otro vicepresidente Granados, al parecer por motivos inconfesables por todos ellos? Extraña situación, como rara fue la desaparición, de la noche a la mañana, del director del Canal de Isabel II (que preside el ínclito González), Ildefonso de Miguel a pocas semanas de que se desatara un rumor sobre otro asunto conocido como “el tren de Navalcarnero” que alguien le llevó –hace tres años- al despacho de Rajoy en Génova 13.

Como había mucha gente interesada por los viajes al extranjero de I. González al que unos misteriosos detectives lo siguieron por Colombia paseando unas bolsas blancas en un viaje que parecía tener algo que ver con lo del Canal de Isabel II. El Canal que el gobierno de Aguirre quiere privatizar, al parecer para colocar ahí a I. González, una vez que le salió mal su intento demencial de ponerlo al frente de Caja Madrid.

El propio Rajoy en un comité nacional del PP y tras la crítica de I. González a su gestión (después de la derrota del PP en 2008) le respondió a I. González de extraña manera, diciéndole Rajoy que él siempre ha tenido las manos limpias a su paso por numerosos y distintos cargos públicos. Lo que fue interpretado como malévola insinuación o acusación velada al político madrileño, sobre el que Aguirre ha escuchado montones de historias para no dormir y del que se ha dicho muchas veces que su fama y su carrera política acabarían mal.

En la propia Comunidad de Madrid sus compañeros a I. González le llamaban “el chino”, y nosotros por la cosa del mechón albino le llamamos cariñosamente, “el chino de la coleta blanca”. Pero de pronto hemos descubierto en El Mundo que este “chino de la coleta blanca” tiene alquilado en Marbella un ático y dúplex de lujo (con piscina en la terraza, sauna y baño turco), a una extraña sociedad con sede en el paraíso fiscal americano de Delaware, la que dice ser la dueña de dicho inmueble, que a su vez, cosa rara, sigue a nombre del constructor y que nuestro chino de la coleta blanca dice que está a punto de comprar, precisamente ahora que se ha sabido que la policía lo está investigando en relación con el caso Gürtel y los líos del inefable Fernando Martín, el que vino a vernos para husmear si nosotros sabíamos algo así. O sea: enredo.

Y preguntamos: ¿qué hace un chino en un baño turco? Aunque la cuestión de mayor calado es la siguiente: ¿Por qué Pedro J. mete en la portada de El Mundo un asunto de una casa de alquiler del vicepresidente de la Comunidad de Madrid, I. González, el brazo derecho de Esperanza Aguirre, a pesar de “la hermosa amistad” que une al periodista experto en la Revolución Francesa con la condesa de Bombay?

Alguien hay por detrás, quizás la mano negra y vengativa de Granados (alias “granizados”); quizás el maquinista del tren de Navalcarnero, que parece hundido en un socavón; a lo mejor la propia condesa ha empujado a su colega para “suicidarlo” por un balcón de la Puerta del Sol; ¿acaso fue su ex colega del Canal de Isabel II, el tal De Miguel? Puede incluso que Alfredo Prada –que sabe mucho del caso Ginso que está al caer y fue espiado por los motoristas de la Comunidad-; a lo mejor y en venganza el propio Luis Bárcenas (LB) o al mismísimo Álvaro La Puerta, el viejo tesorero que anduvo en guerra con I. González. ¡Vaya usted a saber! A veces las cosas más sencillas: como que la policía no es tonta y cree tener a su alcance un filón por la vía de Gürtel, donde el chino dice sentirse muy seguro y al margen de este folletón, o por otra vía más sibilina que nadie se espera y que podría estar al caer. En todo caso se han encendido las alarmas en las vísperas del congreso madrileño del PP, lo que a buen seguro a Rajoy le parecerá muy bien.