La Pepa y “La Pedra”

Cuando Andrés Rábago, El Roto además de ser de izquierdas mantenía cierta independencia –en El Independiente– publicó un dibujo en este desaparecido y maravilloso diario a propósito de los escándalos de los hermanos Guerra, en el que aparecía don Antonio Machado, con su sombrero y su bastón diciendo: “por caridad que alguien me quite de encima, a ese tal Guerra”. Eran los tiempos del patio de monipodio sevillano de corruptelas del hermano Juan desde el “despacho oficial, verde y con asas” que dijo Semprún desde el ministerio de Cultura, en vísperas de su caída y de la del entonces vicepresidente primero de González.

Pues algo así tenemos que decir de este insufrible Pedro J. y su rollo macabeo y cebolleta de la Revolución Francesa a todas horas. A ver si El Roto dibuja a Robespierre y el revolucionario francés, aunque sea desde el infierno, implora al embajador de Francia en Madrid, Bruno Delaye, que le quite de encima al director del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez, con su tostón de la Revolución Francesa con el que quiere emular a Trevijano y de paso se quiere colar en la Academia de la Historia, porque Luis María Ansón no ha conseguido que lo metan en la RAE donde Juan Luís Cebrián mantiene el control y su firme oposición.

Porque don Pedro José Bonaparte aún no ha escrito un libro de literatura o de ficción (aunque su periódico es un folletón por entregas), sino de reportajes y no como Cebrián que es autor de ese gran bestseller ¡La Rusa! novelita subvencionada para el cine por Pilar Miró, con una película que fue una ruina total. Aunque para ruinas: las cuentas de los resultados de estos dos en Prisa y Unedisa.

O sea que para ser académico de la Historia –para eso fichó en su día a Carmen Iglesias, que huyó por los duros ataques al Rey y su familia por parte de El Mundo-, Pedro J. se ha enganchado del brazo de la Pepa para festejar el bicentenario de la Constitución de 1812, y tras poner –sin pudor y con megalomanía- su foto en la portada de la edición andaluza como si fuera Fernando VII –y no solo el marqués de Casteldosrius, consorte y político de a media distancia- el director de El Mundo nos ha soltado otra soflama de corte afrancesado “La Pedra” para enseñarnos a todos lo listo y lo culto que es él, y para unir así su nombre a la Pepa, a fin que los gaditanos griten ¡viva la Pepa! Y ¡viva la Pedra! A ver si Gonzalo Anes, al que Pedro J. ha llenado de elogios y tapado su “desliz” del Franco autoritario pero nunca dictador (sic) se apiada del Logroño y le ofrece un histórico sillón con el que calmar su sed.

Bonita está España en el bicentenario. La Corona en coplas por las islas baleares, la nación arruinada y con casi seis millones de parados, el PSOE hecho unos zorros, la cohesión nacional por los suelos, la cumbres iberoaméricanas de capa caída, los sindicatos a punto de disparar su último cañonazo –mientras Teófila se viste de Pepa con un traje del último carnaval-, los periódicos y grupos de comunicación arruinados, los bancos tiesos, los catalanes con la matraca del referéndum fiscal, los curas ofreciendo asilo en los seminarios a los parados, la Cospedal intentando colocar a toda su familia y el pueblo soberano deprimido y a la espera de una final de la Copa de Europa entre el Barça y el Madrid.

Y a ser posible la conquista, por segunda vez, de la Copa de Europa por la Selección, antes que empiecen las Olimpiadas de Londres que será el momento donde empiece la gran depresión. Eso sí, ahora estamos en la fiesta gaditana de la Pepa, a la que algo bonito le cantará la chirigota gaditana de “La Pepi”, que fue la que este año debió ganar el festival del último carnaval.