Guerra abierta en Vocento

Mientras el Grupo Prisa reconoce haber perdido 491 millones de euros en 2011 y en Unedisa (El Mundo) los problemas no cesan y las pérdidas tampoco, las hostilidades han vuelto al Consejo de Administración del Grupo Vocento, tras el cambio de bando del “pequeño” consejero Víctor Urrutia en favor del grupo de los Bergareche, Castellano, Jove y Echevarría que ha descolocado a la parte, hasta ahora dominadora de la entidad, de los Ibarra y a los Luca de Tena (que ya veremos donde acaban). Un golpe de mano con el que los Bergareche han convocado una Junta General extraordinaria del Grupo, de la que ha sido informada la CNMV, lo que se considera iniciativa inamistosa que abre las hostilidades, como la que en su día expulsó a los Bergareche y compañía de la dirección de Vocento en favor de la familia Ibarra y con el apoyo de los Luca de Tena.

Los malos resultados económicos del Grupo Vocento (pérdidas de 9 millones en primer semestre 2010 hasta los 54 de finales de año 2011 en la era del nuevo Consejero Delegado Enriquez, llegado de El Mundo) han empeorado la situación y facilitado las luchas intestinas y de poder en el seno de Vocento, en plena crisis de los medios de comunicación, y en pos del control de la compañía por parte del clan Bergareche, pero sin llegar al 30 % del accionariado porque ello les obligaría a una OPA por el 100 %. Además, se ha dicho que Petisa Luca de Tena (¿y Catalina?) podría votar a favor del clan de los Bergareche, lo que ampliaría los problemas en el seno del grupo de los Ibarra, donde para colmo ya existen serias tensiones personales entre los hermanos Emilio y Santiago (por otros motivos familiares).

La guerra viene de lejos porque Emilio Ibarra se sintió vejado y marginado por los Bergareche, cuando a su salida del BBVA no fue apoyado por el Grupo por estar entonces imputado en aquel asunto de las cuentas del banco en paraísos fiscales. Una vez que el caso fue archivado, Emilio Ybarra se tomó su venganza y en ese momento y con ayuda de Urrutia expulsó a José Bergareche del mando del Grupo Vocento y colocaron al frente del mismo a Diego Alcazar (y Pedrín) y al llamado “petiso Vargas”. Los que en su día montaron el llamado golpe de “Los Soprano” contra La Razón en franca competencia desleal y con pésimas maneras, que luego se han vuelto contra estos “Soprano”, ahora marginados en el seno de Vocento y ABC. Golpe que además incluyó un pacto infame con la COPE de Federico y Pedro J. y la cacería de José Antonio Zarzalejos en la dirección de ABC, en el favor de las ambiciones de Esperanza Aguirre que aspiraba a presidir el PP en contra Mariano Rajoy, tras la derrota del PP en marzo de 2008.

Un golpe de mano contra La Razón que les salió mal y al final le ha costado la cabeza a Vargas (ahora en Aena) y a Diego Alcázar (y Pedrín), y que ha sumergido a Vocento en una línea demencial de gastos añadidos, en EREs, promociones y la venta conjunta de ABC con otras cabeceras locales del Grupo, en pos de una ficticia difusión que, finalmente, se han convertido en lastre que se suma a la caída general de la publicidad y, finalmente, de la venta (los datos de la OJD sitúan a ABC al alcance de La Vanguardia).

Además, la agresión de ABC a La Razón, constituye un problema de difícil solución frente a quienes ahora proponen la idea de una fusión de ambos diarios (una vez que el rotativo monárquico fuera desgajado de Vocento), porque en Planeta no ven con buenos ojos salvar al ABC que les quiso hundir a La Razón, por lo que el gran vencedor de esta larga porfía no es otro que el presidente de La Razón, Mauricio Casals.

Sobre todo una vez que a su derecha, en el ámbito de la extrema derecha, el Grupo Intereconomía (y sus pintorescos tertulianos y accionistas “anti sistema”) también se vive una profunda crisis, de la que puede surgir el cierre del diario La Gaceta, como no hace mucho cerró Público a manos de Roures, una vez que Zapatero salió del poder y su pupila Carmen Chacón fue derrotada en el 38 Congreso del PSOE. El jefe de Intereconomía, Ariza –de quien se dice que pronto podría trasladarse a Miami-, va presumiendo por Madrid de ser el gran amigo y protegido de Rajoy –lo que no es verdad- y pregonando al mundo financiero que les van a conceder favores y regalos del entorno de RTVE, lo que está por ver.

En cuanto al pastel de Vocento, y como la guinda de todas estas intrigas, está el obligado relevo de Diego Alcázar (y Pedrín) en la presidencia del Grupo (y veremos si no cae también el Consejero Delegado, Enriquez), un cargo este de presidente que al parecer pretendía Enrique Ybarra, así como el nuevo “civilista” Eduardo Serra (“el chico”).  Aunque Bergareche querría endosar el marrón a Manolo Pizarro, si se deja el ex presidente de Endesa y después de controlar y reducir el Consejo de 16 a 12 miembros.  Y todo ello al tiempo que se mantiene la posibilidad, u opción, de dividir el Grupo, segregando el ABC de la cadena de diarios locales de Vocento, lo que podría facilitar un reparto -a cara de perro- entre las grandes “familias” del Grupo si no es demasiado tarde para ello, ni demasiado tarde para todos.