Gallardón y Wert, “ultras” del Gobierno

Vamos a decirlo así, con lenguaje muy pasota/moderno y hasta “progre” como el que manda en Internet: Gallardón y Wert, son los dos ministros que parecían ocupar el flanco izquierdo, o si se quiere más centrados del Gobierno de la derecha española que preside Rajoy, y están resultado ser los “ultras” del Gabinete. Los que hacen trabajo sucio de la derecha ideológica y ancestral.

Ellos que eran los niños mimados del felipismo y cebrianismo del Grupo Prisa, ahora resulta que están contra el aborto, contra los estudiantes, los profes, las becas, el matrimonio gay, y todo lo que se tercie a estribor, y actúan como si ellos fueran los “pichis” o los duros del gabinete”, a ver si los felicita el Presidente –Soraya es una roja peligrosa a su lado-; o si Aznar un día de estos los invita a cenar en FAES con Murdoch; o si en una noche de estas se les aparece Fraga –sobre todo a Gallardón, su amado pupilo- y le dice: “Alberto, te estás pasando”; o si Rouco los bendice y les concede indulgencias plenarias.

Dijo Rajoy –en aquellas confesiones personales que hizo en el Congreso de Sevilla, y que Marcello guarda, como paño en oro, en su memoria: que él es “previsible”. Pues es verdad en el caso de Gallardón, porque se veía venir, pero no si nos atenemos al nombramiento de Wert en Educación y Cultura, un lugar donde Esteban González Pons había hecho un buen papel, si no fuera por el odio que le tiene Cospedal (esa presidenta a tiempo parcial). A Wert lo colocó en el Gobierno su amigote Pedro Arriola y ha resultado ser el pim, pam, pum, del Gabinete, una especie de “tertuliano” locuaz que parece haberse tomado una copa de más, y va dándose golpes con las paredes. Y todavía nos esperan muchos días de gloria a los medios de comunicación con este ministro que no hizo nada más que empezar, y que parece inagotable.

Rajoy nos leyó en la Sevilla de Arenas su luengo curriculum político, y preguntamos ¿cuál es el de Wert? Cero pelotero.

Lo de Gallardón es aún más divertido porque le están zurrando la badana en Prisa. Además está tan contento de ser ministro que no para de hacer chistes. Antes de sentarse en el banco azul los hacía a sus compañeros de los escaños con el siguiente sistema: se pone una mano en la boca, se inclina sobre el hombro de un vecino, les cuentas sus gracietas –imaginamos que algo así: “¿sabías que los catalanes inventaron el amor para no tener que pagar los polvos?- y se ríe con un ji, ji, ji, mientras da respingos con los hombros. Y luego hizo lo mismo en el banco azul, o en una fila de ministros.

Y este pollo, que tanto se ríe con su amigo Fefé –que ahora está de luto por lo de Gallardón- tiene la gracia donde las avispas. Y muy pronto veremos lo que da de sí su Fiscal General, el cinéfilo Torres Dulce, que va de independiente por la vida, cuando no de presunto encubridor del delito de las escuchas ilegales (que ha expulsado de la carrera judicial Garzón) a la vista de lo que dijo este “Dulce de membrillo” tras la sentencia.

Y mucho nos tememos que ambos dos ministros son los que más hablan en el Consejo de Ministros, Gallardón presumiendo de ser gran estratega de la política; y Wert como sociólogo de alto vuelo.

Pero ya se sabe que unos cardan la lana, y otros se llevan la fama. “Ande yo caliente y ríase la gente”, dirán el uno al otro para así consolarse de los palos que les llueven de su antigua Casa Rusia, el Grupo Prisa. Pero ellos igual piensan que con unas cenitas, y unos favorcitos –Gallardón tiene al fiscal, y Wert a los libros de texto que gustan en Santillana- todo se puede arreglar. Ya se verá, de momento nosotros los vamos a vigilar.