Se acabaron “las saturnales” del PP

Concluidos los carnavales triunfales y “saturnales” de Sevilla el Gobierno del PP regresa a la capital del Reino donde les esperan la inagotable crisis económica y sus primeros desafíos políticos, los que a corto plazo son cuatro: las posibles consecuencia de las manifestaciones sindicales del pasado domingo contra la reforma laboral; la dura actuación policial en Valencia en contra de los estudiantes; la polémica sobre el proceso “político” del fin de ETA donde Amaiur y UPyD pretenden obtener protagonismo; y la próxima llegada de Urdangarin al juzgado de Mallorca que investiga el caso Nóos.

Vayamos por partes, dicen los líderes sindicales Totxo y Méndez que el Gobierno tiene que “leer bien el resultado del conjunto de las manifestaciones” celebradas el pasado domingo en más de 50 ciudades españolas y que los sindicalistas han calificado de éxito. Sin embargo, una buena lectura del resultado de las convocatorias no permite justificar el entusiasmo sindical, porque al margen de las cifras exageradas -CC.OO. y UGT cifraron en unos 500.000 los manifestantes en Madrid, el Gobierno en 50.000 y El País en unos 100.000- que pregonan los sindicatos más cierto parece que el “clamor” nacional que habían anunciado Totxo y Méndez no se produjo, y quedó en medio clamor, que no está mal y tampoco para tirar cohetes. De ahí que la buena lectura de lo ocurrido la han de hacer las dos partes.

No obstante el Gobierno tiene el decreto de la reforma laboral en marcha y se prepara para su tramitación como ley en la Cámara baja, dispuesto a aceptar enmiendas pero decididos a no tocar el núcleo duro de una reforma que ya han presentado en el seno de la UE como una avance importante de las reformas del Gobierno de Rajoy, por lo que difícilmente habrá cambios sustanciales y por ello las manifestaciones y las protestas volverán a la calle y se verá si camino de una huelga general. Quizás cuando se alcance la cifra de seis millones de parados que al parecer este año llegará.

Lo de la agresividad de la policía contra estudiantes en Valencia es otro foco de levantamiento social, al que se sumará pronto la plataforma del 15-M y que corre el riesgo de llegar a numerosas ciudades y centros universitarios y estudiantiles de toda España si el Gobierno no anda con pies de plomo, porque unir sindicatos y estudiantes es una mezcla “explosiva” que puede provocar alta y creciente tensión social.

El tercer capítulo del momento político gira en torno a ETA y a la polémica surgida sobre si habrá concesiones a sus presos o ciertas medidas políticas como exigen Amaiur, el PNV, e incluso desde el Gobierno vasco, mientras desde los sectores más reaccionarios de la derecha -a los que se ha sumado UPyD- se lanza el discurso de no a cualquier concesión política a la banda, ni siquiera para lograr que ETA anuncie su disolución y que además se disuelva.

Unas palabras del ministro de Interior, Fernández Díaz, sobre la política que rodea el fin de ETA -nunca habló de concesiones- se ha convertido en el centro de la polémica que ahora regresa al Congreso de los Diputados y donde UPyD y Amaiur quieren dar su particular espectáculo político/mediático. Algo ayudó Aznar en el Congreso de Sevilla al pronunciarse con cara de malas pulgas sobre este asunto del final de ETA (antes Movimiento Nacional de Liberación del Pueblo Vasco, sic).

Por último, la semana que empieza tendrá su jornada estelar en lo mediático en torno al caso Urdangarin porque el duque de Palma irá a declarar el sábado en Mallorca ante el juez del caso Nóos, y existe gran preocupación en la Casa Real por los efectos o por los incidentes que se pueden producir en este trámite, de ahí que el Gobierno también deberá de estar atento a esta situación.