Chirigotas de Cospedal

“Nos ha llamado Pepe Oneto,/ que está de corresponsal,/ en Cádiz de carnavales,/ por lo que pueda pasar./ Que lo invitó la alcaldesa/ anoche pa presenciar/ la final de chirigotas/ que casi no tiene fin,/ porque la palma este año/ se va pal duque de Palma,/ que se llama Urdangarín”./ Y nos dice Pepe Oneto/ en su crónica especial/ que en algunas chirigotas/ también está Cospedal”./ Porque la jefa del PéPe/ todo lo quiere amasar,/ diciendo que ella en La Mancha/ se aburre como una mona,/ con las gachas y de Manola,/ mientras en Madrid Soraya/ manda más que un general”.

Y entran los coros y preguntan:

-¿Quién es la dueña en Toledo?

-¡La dueña es La Cospedal!

-Y ¿quién habla en el Congreso?

-Dos veces ¡La Cospedal!

-¿Y la portavoz del Pepé?

-Otra vez ¡La Cospedal!

-Y ¿quién lleva los pantalones?

-Los lleva ¡La Cospedal!

¿Y el General Secretario?

-Esta vez la ¡La Cospedal!

Y dicen los gaditanos del coro “Los Insurgentes”:

“Que bueno está el niño Arenas,/ campeón del sur del PP/ porque le quitan a Mato,/ la manija del PP,/ y Esteban González Pons/ se nos queda huerfanito,/ ni ministro ni el bastón,/ de coordinador general,/ porque el poder de los Soviets,/ lo quiere la Cospedal./ A la que otea Gallardón,/ que presume de Don Juan,/ para llevársela al huerto/ de aquella apartada orilla/ del río Guadalquivir,/ donde la luna no brilla,/ como en la Araña Lunar./

Allí debió llevar Pons/ a la dueña del Alcazar/ con su mantilla y peineta,/ marcándose él muy barbián/ un chotís bien amarrao, que no pudiera olvidar/ la Cospedal del Toboso/ que solo piensa Madrid./ Porque La Mancha es muy ancha/, y está plagada de conejos,/ en desleal competencia/ con la dueña del lugar./ La que quiere guerra y marcha/ en la capital del Reino/ porque dicen que está harta/ de jugar a Inmaculada/ en la su ciudad imperial.

Tararí tará,/ tarará tarí;/ tararí tará,/ tarará tarí…

Y nos cuenta Pepe Oneto/ que Teófila le ha dicho/ que a nada que te descuides/ la Cospe te quita el sitio./ Y está la prensa revuelta/ en el Congreso sevillano/ con el lío de Cospedal,/ que ha dejado a la condesa,/ Aguirre Bombay Sapphire/, sin tocar pelota alguna/ en el timón del PePé./ Porque ahora manda Mariano,/ mas torero y gitano,/ como le dijo en Sevilla/ el gran Paquiro a su hermano./

Y el Congreso se divierte/ henchido de tanto poder/ que nunca tuvo el PP/ y ahora quieren extender/ hasta el rio del Guadalquivir./ Pero más se ríen en Cádiz/ en su tacita de plata/, y en el gran teatro de Falla/ porque a Cádiz no la calla,/ ni la crisis más canalla/ en su alegría de vivir”.

Tararí tará,/ tarará tarí;/ tararí tará,/ tarará tarí…