Arriba el Telón

Se abre el telón y sale Rajoy en la tribuna del Congreso y dice en 2012 habrá mas paro, se cierra el telón. Se abre el telón y sale el ministro De Guindos y cuenta que 2012 será un año mucho peor y con recesión, se cierra el telón. Se abre el telón y sale Montoro y nos dice que el déficit de 2011 es peor de lo esperado, se cierra el telón. Se abre el telón, sale la Fátima Bañez llorando porque la reforma laboral es tan equilibrada que pronto habrá el mismo número de parados y de empleados, se cierra el telón. Se abre el telón y sale el ministro Soria que sube la gasolina, salvo para los guanches insulares que la tienen mas barata, se cierra el telón. Fin del primer acto.

Se abre el telón y aparece el simpático Cañete y nos cuenta que los pesqueros españoles no pueden faenar en aguas controladas por Marruecos, y que la UE ha aprobado un acuerdo agrícola con Rabat que machaca a los agricultores españoles, o sea dos palos por el mismo precio, y nuestro campeador Trillo el de Perejil en Londres a la conquista de Gibraltar español. Se cierra el telón. Se abre el telón y sale Ana Pastor diciendo que la huelga de pilotos de Iberia continúa y que no puede hacer nada con estos señoritos de altos vuelos, se cierra el telón. Se abre el telón y aparece Ana Mato haciendo cola en un ambulatorio, se cierra el telón. Se abre el telón y sale Gallardón dando saltos de alegría al grito de ¡soy ministro! ¡soy ministro! Se cierra el telón. Fin del segundo acto.

No hay nada que hacer, todo son malas noticias y el gobierno le ha tomado el gusto al hacha del ajuste como Jack Nicholson en “El resplandor”, y luego se va a Bruselas y se dedican a presumir de su capacidad para dar hachazos, de la huelga general que viene y de lo machotes que son los ministros españoles y no como ocurre con los griegos que no saben cortar por lo sano, mientras Atenas arde por los cuatro costados, como ardió Troya a manos del Rey Agamenón.

No hay manera de que nadie nos dé, ni por caridad, una buena y esperanzadora noticia. Y a la espera estamos todos que Soraya en su pregón de la Semana Santa de Valladolid nos anuncie, como lo acaba de hacer el primer ministro Monti en Italia, que el Gobierno de Rajoy va a poner un impuesto especial al inmenso patrimonio inmobiliario de la Iglesia y sus congregaciones y derivados, con lo que el arzobispo tal Blázquez y el cardenal Rouco darán saltos de alegría como los de Gallardón, y la inefable Cifuentes pasará el cepillo al término de los oficios y llevando un cartelito que donde diga: “limosna para el culto”, es decir para el ministro de Cultura Ignacio Wert que, no da pie con bola, pero sabe latín gracias a una beca que obtuvo para un concurso de baile de salón.

Y, finalmente, se abre el telón y comienza la espantosa ceremonia  de los Premios Goya a juego con el deterioro general de la nación y se cierra el telón por culpa de esa presentadora tan graciosa que tiene la gracia donde las avispas. Mientras tanto en una capital de provincias se abre el telón y salen como dos relámpagos eléctricos y encendidos Serrat y Sabina, dos abuelitos maravillosos que están en lo mejor de su vida y llenan el país con sus canciones, repartiendo sonrisas y esperanzas floridas. Se cierra el telón.

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