El Rey y los tontos del guiñol

No se le ve a Mariano (Rajoy) muy suelto en el espantoso palacio de la Moncloa recibiendo al esquipo español de Copa Davis que le hizo entrega simbólica de la Ensaladera conquistada frente a los argentinos y después de derrotar a los franceses (de los guiñoles) en la plaza de toros de Córdoba y de los Califas. Les dijo Mariano que “el mayor desprecio, es no hacer aprecio”. Y esto decía a un Nadal con cara de malas pulgas –no debería después de la sesión de fotos con Bar Rafaeli-, en el mismo momento en el que su no menos inefable ministro de Educación y Cultura, Ignacio Wert, (el peor valorado del Gobierno, y “a mucha honra”, parece decir) decía por otra parte que “España tiene un problema con el dopaje” (sic).

Menos mal que tenemos al rey don Juan Carlos I que no se corta un pelo –como bien sabe Chávez, “¡por qué no te callas!”- y ayer al recibir a los tenistas españoles de la Davis dijo que los tíos de los guiñoles galos son “unos tontos”, y a buen seguro el monarca se mordió la lengua por la solemnidad del acto porque si lo pillan en un lugar más discreto los habría llamado “gilipollas”.

Esto del deporte español aunque suene a patrioterismo ahora tiene su importancia porque, en plena crisis y depresión social, la gente necesita buenas noticias, distracción y algunas alegrías. Y a buen seguro que los deportistas españoles les han dado muchas, y aún se esperan mas de ellos aunque la generación de Nadal, Gasol, Alonso y Xavi, va pasando, pero otros (Márquez, Ricky, Marc Gasol, Castejón, etc) están tomando el relevo y volveremos a estar en la cima del Tourmalet y por encima de los franceses, por más que castiguen a Contador.

De momento seguimos dando un gran espectáculo en el fútbol mundial a base de los duelos entre el Barcelona y el Real Madrid, los unos a por la Copa y los otros a por la Liga, y ambos a por la Champion League. Y eso va a seguir ahora que Muorinho parece decidirse por dejar jugar a sus pupilos, mientras Guardiola, que piensa en Europa, espera a que se recuperen los lesionados de su banquillo a ver si afina su orquesta sinfónica, mientras los de blanco se disparan por el Rock and Roll de las galopadas sobre el césped y en busca del gol. En todo caso a los franceses los vamos a esperar en la Copa de Europa dentro de unos meses para darles una lección y recordarles el lamentable espectáculo que los “bleu” dieron en el mundial de Suráfrica, dentro y fuera del campo. O sea, una cosa es la sátira y otras muy distinta es decir, o insinuar, que todos los triunfos del deporte español se deben al dopaje.

El que sí parece que se coloca es el ministro Wert que no hay día que no organice algún entuerto y al que la princesa Soraya debía de poner en una esquina de la sala del Consejo de Ministros –en la que Rubalcaba habrá dejado colocado un “canario”- con orejas de burro a ver si aprende a no disparatar, se sosiega un poco y no se tira a la piscina desde el trampolín de diez metros con tanta facilidad y sin antes averiguar si hay agua o no.

Naturalmente el que se pasa de prudente es Rajoy (CMM no le da guiones con alegría), y eso que los galos le han tocado a su héroe Contador porque Mariano es gran aficionado al ciclismo. Pero ahí está el rey al quite y subiendo a la red con gran facilidad porque el monarca sabe estar, donde hay que estar.

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