Los pedigüeños

Todavía ni ha llegado Mariano Rajoy a la Moncloa y ya está la prima Angelita Merkel (nuestra prima de riesgo) pasando el cazo a ver con qué velocidad nos acercamos al ajuste del déficit; a ver si flexibilizamos el empleo hasta dejarlo como un junco; a ver si cerramos empresas e instituciones públicas para aumentar el paro y adelgazar las administraciones del Estado; a ver si inyectamos liquidez en vena a nuestros bancos y cajas que están tiesos como la mojama; a ver si se recorta el gasto social por aquí y por allá.

La prima Angelita Merkel es una pedigüeña insaciable y se rodea de un coro de vampiros como son las agencias de calificación, ese tridente de Fitch, Moody´s y S&P, que son como aquella vieja e implacable “guardia civil caminera/tiene de plomo la calavera”, que no dejaba en paz a los gitanos que iban por el monte solos, como gitanos de verde luna somos ahora los españoles, dejados de la mano de Dios y de los fondos usureros de inversión que no pierden la oportunidad de pedir el más alto interés posible hasta por las joyas de la abuelita.

Este país está por los suelos, y no hay más que verle la cara al Rey, que se ha dado el pobre un porrazo contra una puerta, y ha quedado “hecho un Cristo” como se suele decir, y además cojo y a la espera de recibir a los líderes de los partidos políticos, y ahí incluidos los de Amaiur, menudo trago. Y si así está el Rey pues imaginaros como están los españoles más desamparados, de los que con tanta facilidad nos olvidamos todos. Los políticos y los periodistas, y los banqueros, y los analistas. ¿No nos dijo Rajoy en la noche de la victoria que en primer lugar se ocupará de los parados, los jóvenes, los pensionistas y los enfermos? Pues que no se olvide don Mariano.

Y está muy bien que estos mercados, sus Agencias calificadoras y la prima Angelita nos pidan más esfuerzos -¿Por qué no se lo han pendido a Zapatero en las últimas semanas-, si todo eso es para bien de España, de Europa y de todos en general? Pero ¿qué nos ofrecen a cambio los pedigüeños? ¿Por qué no se comprometen en público a decir que si España hace los nuevos deberes el BCE no permitirá que se especule con nuestra deuda, o que la UE dará luz verde a los eurobonos? ¿Qué nos ofrecen la UE, Alemania y los especuladores a los españoles –y a los griegos, portugueses, irlandeses e italianos- a cambio de tanto sacrificio? ¿Acaso hay que esperar a que Francia esté con el agua al cuello, como ya lo está Bélgica, para que la prima Angelita afloje la presión y abra el grifo de la abundancia en la que nada Berlín a base de llevarse a su deuda los ahorros de toda Europa?

Como dice Rajoy, “vamos a ser serios” pero todos. Y ya está bien de pregonar y no dar trigo porque como esto siga así Alemania no va a vender un coche en España en lo que queda del siglo XXI. Y que no se tiren el pego los teutones porque la banca germana no está tampoco para muchas fiestas y se le están cayendo las ventas en Europa porque sus antiguos compradores no tienen un clavel.

Lo de pedir ajustes, reformas y sacrificios está muy bien, pero en Bruselas o en Berlín alguien debería decirnos no solo el por qué sino sobre todo el para qué. Y anunciarnos que todo irá mejor en un tiempo breve, no vaya a ser que nos pase como a los japoneses que se metieron a recortar y a recortar y se pasaron veinte años en plena recesión. O sea, queremos garantías, horizonte y una clara explicación por parte de los pedigüeños. Si pasan el cazo luego han de abrir el zurrón.