‘El País’: “¡Váyase Zapatero!”

El diario El País, el buque insignia de la cocina ideológica y editorial del Partido Socialista, ha dado un tremendo hachazo al árbol caído de Zapatero en un editorial sin piedad en el que olvida los apoyos y silencios, en suma la complicidad del diario con los casi ocho años de su presidencia, en aras de las ayudas mutuas del Gobierno y el Grupo Prisa y de todo eso que en la cultura post leninista del PSOE se llama el “cierre de filas” o “hacer piña” en tiempos de dificultad. Felipe González, mentor espiritual del diario, lo pedía no hace mucho a todos ellos: “ahora toca la militancia pura y dura”.

Pero El País ha dedicado a Zapatero un editorial implacable en donde se exculpa del fracaso electoral a Rubalcaba (el pupilo del periódico que los de Prisa pretenden colocar al frente de la oposición) y donde con modales que evocan discursos de José María Aznar, le dicen al todavía presidente del Gobierno y secretario general del PSOE: “Váyase José Luis Rodríguez Zapatero en buena hora…”.

¿Por qué ha esperado tanto tiempo El País en hacer semejante petición? ¿Acaso acaban de descubrir en la noche electoral que, como escriben en su furioso editorial, Zapatero es un político “con ausencia de maña y exceso de mañas”? Ahora le acusan de haber “dilapidado de manera insensata e innecesaria” el caudal político acumulado por el PSOE durante años, de ejercer “la arbitrariedad y el nepotismo”, de su “incompetencia para los asuntos de la gobernación” y de “falta de liderazgo”.

Siendo bien cierto lo que dicen del “muerto” al que acaba de lancear, el editorial de El País rezuma una clara venganza por haber promocionado Zapatero desde Moncloa al grupo editorial de La Sexta y Público y por haber hecho migas con el director de El Mundo, lo que en opinión del Grupo Prisa tiene mucho que ver con su ruinosa situación financiera y su notoria pérdida de credibilidad e influencia. Lo que pudiendo ser verdad no exime al diario y a su grupo editorial de sus complicidades y errores al convertirse, desde la llegada de Felipe González al poder en 1982, en un periódico del PSOE –acaba de morir, Javier Pradera, el que fuera el jefe de los editoriales de El País e ideólogo del felipismo- a cambio de favores de los gobiernos socialistas que en tiempos de Zapatero les han resultado insuficientes.

Basta con leer en el mismo editorial la exculpación de los gobiernos de Felipe González del crimen de Estado de los GAL del que dicen que fue objeto de una “agitación” –mediática se entiende- y la inmensa corrupción de ese tiempo (Filesa, Juan Guerra, Malesa, Time Export, Roldán, Rubio, el BOE, la Cruz Roja, la Expo 92, espionajes “aleatorios” de teléfonos, etc) que califican de simple “acusación”, como si los crímenes y los atracos desde la política nunca hubieran existido o hubieran ocurrido al margen de la más que directa responsabilidad política (y muy probablemente penal) de Felipe González. Los abusos que ellos, El País y Prisa, se encargaron de ocultar renunciando a la función de contra poder, para convertirse en los cómplices de un tiempo y de unos graves acontecimientos que están en el debe del PSOE marcados a sangre y con humeante dinero.

La implicación de González y El País (recuérdese la burda manipulación de la entrevista a Rajoy) en la pasada campaña electoral al lado de Rubalcaba hace necesario que Cebrián, así como González y Rubalcaba, acompañen a Zapatero en su retirada de la política para permitir la necesaria refundación del PSOE, e incluso del diario El País y lo que ahora queda de PRISA. Convencidos como estarán del provechoso tiempo que todos ellos pasaron juntos, aunque moral y políticamente hablando fue un periodo bastante lamentable y mucho peor del que sin duda pueden cosechar si a partir de ahora todos inician su obligada renovación.