Alessio Rastani acierta: manda Goldman Sachs

Con un cinismo desbordante y una sonrisa encantadora Alessio Rastani ha declarado a la BBC que sueña con la llegada de una nueva recesión para hincharse a ganar dinero. “Me voy a la cama cada noche y sueño con una nueva recesión”, ha dicho este inversor privado (trader) británico, provocando un maremoto en Internet. Y no tanto por sus descaradas afirmaciones, que escandalizan a los miles de millones de ciudadanos del mundo que están padeciendo los demoledores efectos de la crisis, sino porque es verdad que “la crisis es un sueño hecho realidad para aquellos que quieren ganar dinero” (rápido y fácil). Como también es cierto que el mundo no lo gobiernan los políticos, como asegura Rastani, sino Goldman Sachs, u operadores, instituciones y fondos similares.

Naturalmente ganan dinero, o más dinero, los que tienen o lo manejan grandes cantidades, esos especuladores de fondos privados y piratas -y algunos públicos- que son los carroñeros del desastre subidos a lomos de los circuitos desde donde, por otra parte, manejan la central de malas noticias. Las que provocan el pánico y dan pie a fatídicas rebajas de las pérfidas agencias de calificación, con las que los listos -jugando a la baja- se forran el riñón en solo cuestión de días, o incluso de minutos.

Ahí tienen a la señora Lagarde del FMI dando todos los días pésimas noticias sobre la UE y los principales países europeos afectados -España aquí incluida-; por ahí anda el pelmazo Trichet que sube tipos de interés europeos cuando debe bajarlos y siempre llega tarde a la compra de bonos; e inmersa en un lío de declaraciones contradictorias de los dirigentes alemanes está la canciller Angela Merkel que ayer recibió a Papendreu como si fuera un mendigo, sin poner coto de manera definitiva al riesgo de la zona euro (“no compres coches alemanes”, habrá que ir diciendo) y a la especulación de los Rastani y sus hermanos mayores que son los que de verdad se llevan la parte del león. Y por si algo faltara aparece Obama y nos dice que Europa está poniendo en riesgo la estabilidad mundial.

Por lo que se ve hace falta ser un lince, como Rastani, para imaginar en sueños o con los ojos bien abiertos que la recesión occidental puede estallar de un momento a otro. (Y Rajoy va diciendo por ahí que “aún no tiene decidido quién será su ministro de Economía”, ¡socorro!) Y el euro, en una de estas, puede irse a hacer puñetas una vez que los primeros dirigentes de Europa, y resto del mundo, siguen contemplando el desastre general como quien admira las cataratas del Niágara a cuyo precipicio se aproxima un barquito de papel hecho con un billete de 500 euros. Por eso Rastani asegura que los planes de rescate no llegarán a tiempo.

Lo de que manda Goldman Sachs es cierto aunque ya se entiende que no solo mandan estos pájaros sino ellos y unos cuantos más. Lo que no es una exageración es que quienes no mandan son los gobiernos que, tras el estallido de la crisis, renunciaron a reformar los mercados y ahora son los mercados los que los han reformado a ellos. Y los tienen a su servicio y disposición para que le economía se empiece a recuperar cuando los especuladores tengan en sus bolsillos una gran parte de las deudas y las acciones de Estado y empresas. Las que ellos compraron con intereses sabrosos y desmesurados (deuda), o a precios de gangas (las acciones), así cada vez que por la inercia del oleaje se crean olas de euforia temporal, ellos venden a toda prisa, trincan el beneficio y vuelta a empezar.

O sea que Rastani ya se ha hecho rico y además ganará mucho más. De momento le habrán salido nuevos clientes mientras sueña despierto y cuenta ovejitas como euros que se despeñan por el acantilado, ante el acoso del lobo feroz que lleva tatuado en el lomo un billete de dólar y la marca de Goldman Sachs.