Cuidado con el satélite

Ya lo verán, el satélite UARS que es como un trolebús y está a punto de caer sobre la Tierra, o se precipita sobre el mar como dicen los expertos de la NASA o se nos cae encima a los españoles -o a los griegos sobre el Partenon- porque hay países que estamos dejados de la mano de Dios e incluso de la del diablo y a los que solo, de un tiempo a esta parte, solo nos llegan malas noticias. El satélite de marras no es “atmosférico” como dicen sino mas bien espía como casi todos los satélites americanos y todos los españoles de Hispasat, aunque los artilugios españoles suelen llevar dentro un enano del  Bombero Torero con un catalejo y un megáfono para ir cantándole a la Chacón por donde está el enemigo como en la guerra de Gila.

Por cierto el otro día, la Infantería de Marina española llevó a cabo una brillante misión de rescate salvando la vida a una ciudadana francesa secuestrada por piratas somalíes, y todavía estamos a la espera que la Chacón los felicite, les dé unas medallas y los ponga en el cuadro de honor como se merecen. Pero la “novia” de Rubalcaba no está, por lo que se ve, para gestos patrióticos salvo para negar la primacía de la lengua castellana. Y más le valía que enviara a nuestros infantes de Marina a Togo si es que quiere liberar a los españoles secuestrado en un petrolero, cosa que al parecer le importa bien poco, lo que no pasó con aquella caravana de catalanes exhibicionistas de una ONG oficiosa, que viajaban por Mauritania con bandera de la Generalitat y luego pedían el auxilio de España.

Los satélites de los españoles sirven para que el Rey y la Chacón le feliciten las navidades a los soldados hispanos que están en Afganistán y poco más. Los aparatos yanquis son mas sofisticados y el UARS seguro que fue utilizado para localizar a Bin Laden, o para seguir al pobre Burne, huyendo de la CIA en las películas que nos mandan desde Hollywood donde en cuestión de segundos encuentran una aguja en un pajar desde miles de kilómetros de distancia. O a lo mejor los alquila Rupert Murdoch para escuchar los requiebros del Príncipe Carlos de Inglaterra a su Camila para ponerlos en la portada de su tabloide, o para ver si Obama tiene novia y lo pueden despellejar en la Fox, que es la única televisión que ve Aznar y dominan las damas de Tea Party, o para sacar en pelotas a Scarlett Johansson sobre la que se empieza a decir que lo de las fotos con su móvil podría ser una campaña de marketing camuflada.

Las campañas electorales, desde que se descubrió el caso Watergate de Nixon que era un mirón, son propicias al espionaje para ver por donde va el adversario, de ahí que Petra Mateos que es la jefa momentánea -hasta que gane el PP– de Hispasat puede que le haya encargado al enano vigilar a Rajoy a ver si los pillan en un renuncio, porque el pobre de Rubalcaba, que se nos ha hecho independentista catalán como Alemany, el de Abertis, no levanta cabeza y parece que en Extremadura y Andalucía ya le esperan agitando senyeras, con gigantes y cabezudos como los de La Merced y ya están ensayando ElsSegadors, o el himno del Barça para el día que Alfredo se dé una vuelta por el Sur.

El UARS se cae porque se le ha agotado la gasolina, lo que indica que hay que poner una gasolinera espacial con una manguera adaptable a todos los satélites empezando por los de SES que son los mejores del mundo y ahora tienen previsto lanzar uno para ofrecer internet al cinturón ecuatoriano de los países mas desamparados del planeta, lo que estará muy bien. Pero mientras tanto, y ahora que los jueces han pillado a los controladores aéreos en paños menores y los van a empapelar, hay que estar atentos y mirar al cielo como hace Zapatero, el supervisor de nubes, no vaya a ser que se nos escape un burro volando o que se nos caiga encima el UARS.