Aguirre le monta otra bronca a Rajoy

Con la mala ‘milk’ que la caracteriza y las ganas que tiene del fracaso Rajoy y de que Gallardón no aparezca en la lista de Madrid al Congreso de los Diputados y menos aún que se integre en el gobierno de la nación, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se sacó ayer del bolso otro de sus fieros conejos políticos declarando que “no toda la educación pública debe ser gratuita”, con lo que abrió de par en par la caja de los truenos del mundo de la Educación. Una perita en dulce para Rubalcaba que ya se había encargado ella de poner sobre la mesa de la campaña electoral antes de las elecciones del 20-N, sin desconocer el problema que le iba a crear en toda España a Rajoy y al PP.

A Aguirre, que ayer con esta invectiva le estropeó a Rajoy la presentación de su libro “En Confianza”, sólo le falta por anunciar en los próximos días u horas el copago en la Sanidad de Madrid para completar su malvada estrategia, bajo la que subyacen unos irresistibles celos políticos con el alcalde Gallardón y una ilimitada soberbia que, jaleada por su claque de aduladores mediáticos de la extrema derecha, la ha tenido confundida y ciega durante los últimos años intentando convencer al espejo donde proyecta su fealdad política que ella es la más lista, la más conservadora, más audaz y la más querida de la derecha española, aunque el espejito -que habrá roto cien veces- siempre responde los mismo: “el mejor es Rajoy, y luego Gallardón”.

Puede que Aguirre sea mucho menos lista que malvada o que mentirosa, pero lo que hizo ayer fue a conciencia y con la clara intención de agitar el mundo de la Educación en vísperas de la huelga de profesores en Madrid. Pero y sobre todo para estropearle a Rajoy el acto de presentación de su libro, llevándose ella todo el protagonismo como así ocurrió tras presentarse en dicho acto en compañía de los conspiradores con los que ella, en marzo de 2008, montó un golpe de mano fallido contra Rajoy para hacerse con la presidencia del PP, tras orquestar un complot de la prensa conservadora -articulado por el director de El Mundo y la COPE-que luego resultó fallido porque a la condesa de Bombay le faltó el valor de dar el decisivo paso al frente, al encontrarse de bruces con los barones del PP que habían adivinado dicha conspiración y no tener ella arrestos para dar la batalla en la que dejó al descubierto y desairados a muchos de los suyos, ante los que había denostado tanto el liderazgo político como la capacidad de Rajoy.

La condesa de Bombay -un título que se ganó a pulso tras huir de la citada ciudad de la India dejando a su comitiva inmersa en un tiroteo terrorista- está de los nervios y se la llevan los demonios porque no sabe donde está y no para de organizar provocaciones y de crearle problemas al PP para llamar la atención. Convencida de que ella es intocable en su feudo de Madrid y de que su capacidad de “chantaje” y de crear problemas a Rajoy y futuro gobierno es ilimitada.

Puede incluso que, si las cosas se ponen muy mal y a Rajoy no le van bien las cosas en su futuro Gobierno ante el cúmulo de problemas que le esperan, Aguirre podría estar pensando en montar con Álvarez Cascos y la ayuda de sus voceros impertinentes un ‘Tea Party’ a la española, disfrazado de ‘foro liberal’, en la primera oportunidad que se le presente. Aunque en el PP hace tiempo que la tienen ‘calada’ y no parece que nadie -y menos aún en tiempos de repartos de poder- esté dispuesto a seguirla y romper la unidad del partido. Aunque esta señora es de armas tomar y sufre un ataque de cuernos políticos del que difícilmente se va a curar. Y atención a la elaboración de la lista PP de Madrid al Congreso de los Diputados porque todavía la condesa de Bombay nos puede deparar otro espectáculo de los suyos para el contento y escarnio de Rubalcaba que la considera su ‘pinza’ preferida y su aliada incondicional.