Pedro J. corteja a Murdoch para que compre El Mundo

Pedro J. no lo puede evitar, su megalomanía le impide la menor discreción, y así un día de presume y nos cuenta que ha comido en La Moncloa con Zapatero para debatir el republicanismo de Petit o la existencia de Dios, y otro nos revela que Rupert Murdoch ha estado este verano en su casa mallorquina acompañado de unos “amigos” lo que quiere decir que José María Aznar, consejero de News Corporation, habría participado en esa reunión en la que el director del diario El Mundo, que tiene problemas con sus actuales propietarios los italianos de Rizzoli por pérdidas y deudas acumuladas de Unedisa, está cortejando al magnate australiano a ver si entra en España y se decide a comprar El Mundo, ahora que el poderoso editor está deprimido con el escándalo de las escuchas de News of the World, el diario británico que Murdoch cerró tras descubrirse las escuchas ilegales que se practicaban habitualmente en su redacción.

Pedro J. se habrá dicho: Murdoch está falto de cariño, ha cerrado News of the World, la derecha española del PP está a punto de llegar al poder y la ocasión es excelente para que el australiano desembarque en España a bordo del Rosehearty y compre The World (El Mundo), Unedisa y Sogecable –para terminar de arruinar a Prisa- y convierta el ABC en un suplemento de El Mundo, bajo el mando de Anson, lo que para News Corporation es pura calderilla. Y al frente del grupo español ¿a quién ponemos? Pues está muy claro: ¡a Aznar!, con FAES en la retranca dirigiendo toda la línea política y editorial.

Este es el cuento de la lechera que se hace Pedro J. y que se desprende de su artículo dominical donde dice, sin el menor pudor, que lo que le gusta a Murdoch es “comprar diarios, subsidiar sus deudas (el caso de El Mundo), darles el beso de la vida”. Menudo lametazo le ha dado Pedro J. al trasero del editor australiano, al que llena de elogios y exculpa de las golferías de News of the World de las que dice el angelito que Murdoch ni su hijo no sabían nada, lo que es tan cierto como que Strauss-Kahn no fue el violador sino violado por una camarera del Sofitel de Nueva York.

También señala Pedro J. el camino de Sogecable una vez que nos explica que el australiano gana mucho dinero con la televisión de pago para pagarse luego como un lujo –en recuerdo de su papá- la compra de los ruinosos diarios de papel del mundo conservador, con los que Murdoch, de un tiempo a esta parte, pretende no solo ejercer de editor sino controlar el poder conservador del mundo occidental. Así utilizó el indecente News of the World en Gran Bretaña contra el gobierno laborista de Gordon Brown usando las más repugnantes artes, y así utiliza la Fox en EEUU para derribar a Obama y controlar el Partido Republicano a través del Tea Party, de la misma manera que controlaba a los “tory”, la policía, y el gobierno de Gordon Brown a los que tenía infiltrados con personajes y favores de su grupo editorial.

Y que se prepare Rajoy si se confirma el desembarco de Murdoch en España de la mano de Pedro J. y Aznar para tener a ambos dos subidos sobre su chepa, dirigiendo los medios, sus negocios e influencias, mientras Rajoy se dedica a gestionar la ruina de la crisis. El futuro de los medios de comunicación públicos y los conservadores privados que estarán y están en la órbita del PP empieza a preocupar, visto lo que hizo Cospedal en La Mancha al nombrar a un “neofacha” al frente de la televisión de su Comunidad, o lo que hace Esperanza Aguirre en Madrid, con sus palmeros vociferantes bien alimentados con los que pretendió en su día derribar a Rajoy de la jefatura del PP, con la ayuda de Pedro J.

La movida mediática del PP ya está al caer y encierra no pocos problemas económicos y societarios, empezando por los del grupo Unedisa (El Mundo) y siguiendo por los deVocento (ABC). Y a no perder de vista a los integristas del mandril Federico o los gatos pardos de Intereconomía, donde comercializan al alimón los rosarios milagrosos del Papa Juan Pablo II y aceites de la finca de Mario Conde, entre otros trucos del almendruco. Y todo ello mientras se habla de la fusión de La Sexta y Antena 3 TV, ahora que los de Jaume Roures pueden perder el favor de su inductor Zapatero y consideran que se deben acercar al PP. Y a no perder de vista a los tertulianos de tronío que ya se ven al frente de los programas y los mandos de los medios del Estado, como ocurrió en los tiempos de Aznar.

Menos mal que Mariano Rajoy es político independiente y sensato y no se dejará impresionar. Veremos, porque el dúo Pedro J. y Aznar sería de armas tomar.