La OTAN y el Papa a Somalia

Solo cuando las televisiones de medio mundo difundieron las tremendas imágenes de la hambruna y la huida de los desamparados de Somalia, la ONU y los gobiernos de los países occidentales se han movilizado para socorrer a este pueblo dejado de la mano de Dios. Y para colmo la ayuda tardía a esta catástrofe, que ha dejado tras de sí un reguero de cadáveres, no logra llegar a su destino por la guerra y el caos imperante en esas latitudes sin que nadie haga algo  que permita socorrer y paliar ese desastre humanitario.

Toda la fuerza militar y el poderío económico que ahora despliega la OTAN en Afganistán y Libia, debería ofrecer alguna ayuda y aportación en Somalia aunque solo fuera garantizar la llegada a esas tierras de los alimentos y las ayudas sanitarias acordadas. Y lo mismo se puede decir de las llamadas potencias emergentes –India, Brasil, China- de países llamados progresistas que hacen caso omiso ante estas catástrofes africanas, mientras sus gobiernos se ocupan de esquilmar los recursos naturales del continente africano.

Y no digamos los organismos y organizaciones religiosas de toda índole, desde los regímenes teocráticos del golfo pérsico, hasta el mismísimo Vaticano desde donde se han escuchado llamamientos del Papa Benedicto XVI para que otros se ocupen del problema, como si ellos no pudieran hacer nada más. Mas valía que el Papa fuera a Somalia, antes de llegar a Madrid a reñirse con los jóvenes, porque una cosa en pregonar o rezar y otra dar trigo.

Y no digamos organizaciones como la OTAN que no han dudado en entrar en la guerra de Libia con argumentos de lucha contra el genocidio y horrores de Gadafi, mientras se tapan los ojos ante las masacres de Siria o la hambruna de Somalia. En realidad la pregunta que surge una y otra vez es la de ¿para qué sirve la OTAN? Y si avanzamos en el cuestionario habría incluso que preguntar para que sirven la ONU, la FAO, el FMI, la UE, y las demás organizaciones internacionales si son incapaces de dar una respuesta a este drama humano que se conocía y ante el que solo han comenzado a reaccionar cuando la opinión pública se ha empezado a indignar.

Si en los próximos días no llegan alimentos y medicinas a Somalia habrá que exigir a todos estos organismos serias explicaciones y cesar a los gestores por su incompetencia y responsabilidad.