Cebrián riñe a su Redacción

La procesión va por barrios y ayer le tocó a El País donde el académico Juan Luis Cebrián, dueño y señor del Grupo Prisa al que ha llevado a tan ruinosa situación, se soltó un artículo contra la huelga de firmas de la Redacción de El País, escoltado por los directores que en el diario han sido, Moreno, Ceberio y Estefanía –el verdadero club privado Fuenteovejuna- , diciendo que los periodistas no deben confundir su función profesional con su condición de trabajadores, como si ambas cosas fueran incompatibles.

Al fondo de todo esto brilla la crisis financiera del Grupo Prisa y también la editorial de las que Cebrián tiene toda la responsabilidad, una vez que a la muerte de Jesús Polanco se autoproclamó el “hereu” de la situación con su discurso del “pacto de sangre” con el desaparecido editor, una vez que los polancos-á los que el entorno del malvado Javier Pradera, llama “los huerfanitos”- renunciaron a cesar de manera fulminante a Cebrián, que es lo que debieron hacer imponiendo un gestor profesional. Pero Ignacio y Manuel, están escasos de carácter, le dejaron hacer a Cebrián que si fue a por los sobrinos, Javier y Jaime, que conocían bien el percal y que fueron expulsados de la casa paterna del que fuera don Jesús del Gran Poder.

Y así muertos Polanco y Pancho, Cebrián se quedó con el poder del Grupo y del diario y se dedicó al peligroso juego del palé financiero con Sogecable en víspera de la crisis, y se metió en la guerra del fútbol, la TDT, CNN Plus, lo que quedaba de Localia, la otra guerra del deporte en la SER, el grupo impresor Dédalo, los diarios locales, etc, hasta caer en las manos de Matías Cortés, en el misterio de ese fondollamado Liberty -¿quién ha ahí detrás?-, en peleas con Roures y Zapatero, y en la venta por entregas de todo lo que se podía vender para salir de los problemas que el propio Juan Luis había creado partiendo de la locura de la OPA en Sogecable, entre otras aventuras como las de Le Monde, TheIndependent, y las de Portugal. País donde, por cierto, atribuyen al amigo lustiano de Cebrián, Pinto Balsemao, la cita de una sentencia del español según la cual “a los periodistas había que tratarlos como a perros”. Que fue, al parecer, el consejo que dio Cebrián al editor del Expresso que se quejaba amargamente de las huelgas que le hacían en su Redacción.

Lo lamentable de El País, que sigue siendo un diario clave de influencia y referencia cultural porque los editores de la derecha han sido incapaces de articular una competencia de calidad y de verdad, lo grave de El País no solo está en los problemas económicos de Prisa sino en la pérdidas de la independencia del diario, puesto al servicio de poderes fácticos (reléase el artículo de Josep Ramoneda del pasado domingo) y los políticos, como lo han demostrado con un llamativo silencio o una descarada complicidad durante los años catastróficos de Zapatero, haciendo gala además de un masoquismo proverbial. Porque el presidente les ha puesto los cuernos con El Mundo y Público.

La otra pinza de la que Prisa ha sido víctima hasta el punto de ponerse de  rodillas ante la telebasura deMediaset del tan denostado por ellos Silvio Berlusconi que haciéndoles un favor convirtió a su querida CNN+ en la sede del Gran Hermano, y todo ello gracias, también, a las gestiones de Zapatero en Villa Certosadonde seguramente medió en esa llamativa operación.Y ahora resulta que los malos de la película de miedo del Grupo Prisa son los redactores del diario por no firmar. Y ¿qué pasaría si los trabajadores del Grupo pidieran la dimisión de Cebrián? Pues que, con lo que ya se habrá “ganado” en lo de Libertyy algo más, se iría unos añitos a Nueva York a escribir la segunda parte de La Rusa que el mundo editorial espera con emoción.