Cospedal, de blanco y negro

De luto riguroso como si se hubiera muerto El Quijote, María Dolores de Cospedal desfiló en la procesión del Corpus de Toledo luciendo mantilla española de encaje fino, un espectacular collar de perlas, un rutilante broche de brillantes que sujetaba la peineta y una sonrisa de oreja a oreja que destilaba triunfo político y personal. Horas antes tomaba posesión del cargo vestida de blanco como una novia radiante, guapa y enamorada, pero consciente de su condición de mascarón de proa de la nave del PP en el que estarán puestas todas las miradas en pos de descubrir el secreto mejor guardado en la caja fuerte de Rajoy: cuál es su política de ajuste económico y social para el déficit de España.

Castilla La Mancha se convierte, pues, en el modelo donde se van a ensayar las políticas ocultas y hoy misteriosas de un PP que sigue agazapado. Que no da una gota de agua al condenado gobierno de Zapatero, para forzar el adelanto electoral, y que escurre el bulto por todas partes, como lo hizo ayer Mariano Rajoy alegando un resfriado-en plena ola de calor- evitando asistir a la reunión europea de sus homólogos conservadores, por temor a ser increpado por la señora Merkel para que apoye (como se lo pidió a los conservadores griegos) las reformas que está llevando a cabo el gobierno de Zapatero, como el decreto ley de los convenios que salió adelante por los pelos previo pago del impuesto revolucionario de PNV y CiU. Esos insaciables lazarillos de los nacionalistas que sostienen en volandas el “cadáver” de Zapatero a cambio de cotas de soberanía y encima presumiendo de salvadores de la deuda nacional, mientras dejan que Bildu campe a sus anchas por todo el País Vasco y conquistando la bandera de la playa de La Concha de San Sebastián.

Vamos a ver que hace Cospedal en La Mancha además de desfilar junto a Sancho Panza Tirado –el que anunciara la “quiebra total” de esa Comunidad- y cuales son las recetas mágicas que le permitirán recortar el gasto y aumentar el empleo. Un milagro como el de los panes y los peces o como la lluvia del maná. A Cospedal la esperan como en Toledo con curiosidad y la miran de reojo sus compañeros de Madrid que la dejaron hacer y controlar todo el partido en su solo beneficio electoral. Pues bien, pues ya está en el machito de Toledo y ahora veremos como va a gobernar y cuáles son los resultados de su gestión en esa Comunidad donde no parece que exista petróleo por desenterrar.

Ayer Toledo se vistió de toldos y tapices maravillosos (y de espantosas flores de plástico en los balcones) mientras paseaba la hermosa custodia de Arce y se echaban al vuelo las campanas de la catedral, imaginamos que por orden del Cardenal Primado de España que estará encantado con la victoria de la Cospedal y de su llegada a la presidencia de ese pedazo de Castilla –”Castilla La Nueva es nueva con respecto a Castilla La Vieja, pero ese es un problema entre ellas dos”, dijo una vez Antonio Gala- que ahora le toca gobernar. Es posible que lo haga bien pero hay que verlo y esperar.