ABC y el final de ‘Los Soprano’

La crisis de Vocento ha estallado en ABC donde el que fuera capitán de la conspiración contra el diario La Razón y consejero delegado del diario José Manuel Vargas, alias el Petiso –”amores que acaban, y amores que matan” que diría el poeta- será cesado de su cargo en próximos días tras el estrepitoso fracaso de su gestión. La que ha metido al rotativo monárquico en serias pérdidas y sin horizonte con una agresiva política de asalto a la competencia, gasto sin cuartel y desmantelamiento de la Redacción en un proceso de fuga hacia delante para quitarle el segundo puesto del ranking nacional al diario El Mundo –como si eso le fuera a permitir doblar el ingreso de publicidad-, a base de marketing y regalos de ejemplares a granel, mas olvidando la cuenta de resultados que ahora pesa sobre sus espaldas.

La que tiene a Vocento en un ¡ay! y a todo el Consejo de Administración en armas al grito de todos contra todos, los Ibarra contra los Bergareche, los Luca de Tena fuera de la Junta de Fundadores –¡qué grande era Guillermo!-, Urrutia sin saber qué hacer, el inefable presidente Roberto Alcazar y Pedrín, en la interinidad, Alechu Echevarría en la telebasura de Berlusconi, y todos en a la espera de que llueva café del cielo, mientras meditan como separar el ABC del viejo Grupo Correo, para luego vender el diario nacional al mejor postor si es que lo encuentran porque no están los tiempos para bollos ni para la lírica de papel.

El golpe de mano contra La Razón –ahora hace más de tres años- donde se incluyó el cese indecente del director José Antonio Zarzalejos para presentar su cabeza en una bandeja de plata a Esperanza Aguirre que pretendía en ese tiempo el control del diario –como ahora se dice que lo quiere Florentino Pérez para sus guerras con Sánchez Galán en Iberdrola-, para que la lideresa sumara ABC a su fallido golpe de mano contra Rajoy tras la derrota del PP en las elecciones de 2008.

El cuento de la lechera que se hicieron los conspiradores, que se auto calificaron ellos mismos como “los soprano” en una inolvidable cena madrileña, era tan sencillo como imposible: nos llevamos a la plana mayor de La Razón y hundimos el periódico de Lara, colocamos a Aguirre en la presidencia del PP –desde donde nos llenará de favores-, liquidamos a Zarzalejos para acabar con el periodismo de prestigio y pasar al periodismo de partido, metemos pasta por doquier y, colorín colorado, ABC será el segundo gran diario nacional, por encima de El Mundo, y Vocento, por fin, brillará en el firmamento editorial como la mismísima estrella Polar. No contaron estos conspiradores de medio pelo con un adversario de la talla de Mauricio Casals que aguantó el tirón y que además se libró, de una tacada, de una pandilla de desleales que no era ni mucho menos lo mejor de La Razón.

Alcázar y Vargas eran, con los Ibarra y con las niñas Luca de Tena, los urdidores del ataque al rotativo de Planeta y los Vara, Cuesta y compañía la tropa desestabilizadora de La Razón. Y ahora, después de haber intentado destruir a La Razón, quieren que Lara –que no paga traidores- les salve a ellos el ABC comprándoles el periódico. Y como Lara les ha dicho que no quiere ni hablar del asunto están los vascos de Vocento hechos un lío y sin saber a dónde o a quien acudir. Incluso han tanteado a los italianos de El Mundo para ver si quieren fusionar ambas cabeceras bajo el mando de Pedro J. –¡menudo final tendría ABC¡- y no me extrañaría nada que también a Berlusconi –vía Alechu- o que hubieran enviado un SOS a Aznar, a ver si Murdoch pica el anzuelo.

Vargas, Alcázar y sus Soprano comprobarán ahora que quien a hierro mata a hierro muere y el Petiso echará las cuentas de su indemnización en una negociación a cara de perro, porque pretende ser el hombre que sabía demasiado. Mientras, su infantería pide árnica a Intereconomía (Vara, que quería ser director de ABC y querrá ahora moverle la silla a Dávila en la Gaceta), y en la Redacción vuelta a la inquietud, temor de otro ERE y añoranza de otros tiempos que nunca volverán.

La tentación del multimedia ha sido siempre el gran error de ABC. Se equivocó Nemesio y los vascos de Neguri lo empeoraron y, como las moscas en el pastel, cayeron de patas en la pretensión de “grandeur” con la loca compra de Que, el Punto Radio, el Canal 10 de TV, los kilos de papel y los regalos –dos diarios al precio de uno- la venta de la mitad del edificio para gastar más en las rotativas, el cine y las cacerolas en los quioscos, los trucos de la OJD, y al final del túnel la pérdida de la influencia porque el diario –salvo unos pocos columnistas- se ha convertido en “don Ángel si señor” del PP y en la obviedad previsible de un diario conservador.

No piense nadie que nos alegramos de los males de ABC ni de cualquier otro medio de comunicación, nada de eso. Pero si decimos que la conspiración de Los Soprano fue un acto indigno y un error monumental que ahora, a partir del 4 de julio, se empezará a rectificar. ¿Hacia dónde? No se sabe, el destino está en las estrellas que al anochecer y fumándose un puro mira tranquilamente Mauricio Casals.