El Rey se enfada

El Rey don Juan Carlos se ha enfadado con la prensa, o con cierta prensa amorosa o del corazón o de telebasura, porque dice que “quieren matarle y ponerle un pino en la tripa todos los días en la prensa”. El Rey está enfadado pero no por eso, sino porque ve España hecha unos zorros y la ha tomado con los primeros que pasaban por allí que le preguntaron que cómo estaba, porque se había hecho pública la noticia de que sufriría una intervención en una pierna, y el Rey visiblemente enfadado respondió: “¿no lo veis? pues estoy fatal”. Y luego añadió lo de “matarme” y lo de “el pino en la tripa” que no se sabe muy bien lo que quiere decir, si por lo de la caja de pino –que en caso real sería de caoba o palo santo de Brasil-, o si por plantar un pino en la tumba, o él sabrá.

El Rey está bien, tiene achaques propios de su edad, pero nada más. Pero en este país de chismosos hay muchos a los que le gusta jugar con la salud del monarca y después enganchar a todo ello la cantinela de la sucesión de Felipe y Letizia, con la redicha abdicación real, lo que parece un disparate porque quien piense así no conoce al Rey y no sabe el concepto que tiene de su persona, autoridad y de la institución que regenta.

El monarca tiene muchos motivos para estar enfadado y preocupado, porque ve al país en los huesos, al gobierno perdido, a la oposición callada, a los financieros en un ay y fuera de su lugar, a la gente joven en la Puerta del Sol, a los parados por millones y el nombre de España en coplas de desprestigio en el extranjero. Y todos esos son motivos suficientes para enfadar al Rey y al último mono de este sufrido país donde todavía se quejan algunos de que unos pocos ocupen las plazas de España, cuando lo que todos, sin excepción, deberían hacer es salir a las calles y gritar en contra de esta clase política, gobierno y oposición que es incapaz de un pacto nacional para decidir algo y tomar medidas decisivas, unos dando un paso al frente y otros un paso atrás.

El Rey tiene sus prontos –que se lo digan a Chávez con lo del “por qué no te callas”- y su estilo campechano propio de un Borbón. Y tiene derecho a enfadarse y a darle un grito a más de uno de los muchos que tiene a su alrededor, y bastante se calla o disimula ante la mediocridad de los gobernantes y la estulticia de la oposición. Aunque un día de estos los debería reunir y leerles la cartilla de verdad, porque en la crisis política, económica e institucional en la que estamos nada ni nadie se va a salvar. Y el Rey lo ve venir y le preocupa como monarca y como español. Y le ha dado un bufido a unos pocos periodistas –precisamente a los mas sumisos- que andaban por allí, pero el bufido se ha escuchado en todas las esquinas de la nación y eso no está nada mal. El Rey está enfadado y no le falta ni pizca de razón.