Cospedal y cambios en la cúpula del PP

Zapatero y el PSOE se han llevado una buena ración de palos por el fracaso electoral y más que se pueden llevar desde dentro de su partido si no convocan un congreso extraordinario. Pero vamos al PP porque allí, y al margen de la euforia y de las muchas victorias conseguidas, queda mucha tela por cortar. Por ejemplo ¿a qué espera la nueva presidenta electa de Castilla La Mancha, María Dolores de Cospedal, para anunciar que dimite de la secretaría general del PP para dedicarse plenamente a Castilla La Mancha? Además en la alta dirección del PP hacen falta, además de un cambio obligado en la secretaría general, otros relevos importantes de cara a las elecciones generales de 2012.

La señora Cospedal no puede pregonar la austeridad y la moderación para los nuevos gobiernos y alcaldías que ha conquistado el PP y quedarse ella con su bien remunerado multiempleo de: Presidenta manchega, diputada regional, senadora y secretaria general del PP. O sea que ahuecando el ala en Madrid y cada mochuelo a su olivo.

Y lo de la austeridad que se lo diga Cospedal a Gallardón, o al sastre de Paco Camps, a Aguirre y demás presidentes y alcaldes del PP que son responsables como los del PSOE en despilfarros, el déficit y en ruinas presupuestarias. ¿Por qué no empieza el PP por cerrar las ruinosas cadenas de las televisiones autonómicas como las de La Mancha, o las valencianas, gallegas y Telemadrid?

Y vamos a ver qué hace ahora Cospedal frente a la victoria de Francisco Álvarez Cascos en Asturias, quien ha dejado en ridículo a la candidata del PP en esa Comunidad, Isabel Pérez Espinosa, amiga y enchufada de Cospedal desde la secretaría general del PP donde se urdió la marginación de Paco Cascos en Asturias mientras se apoyaba al gorrino de Gabino. Ese alcalde absentista de Oviedo que ha perdido la mayoría absoluta y que debería de dimitir para facilitar los pactos del PP con Cascos en esa Comunidad.

Pero ¿se atreverá Cospedal a viajar a Oviedo para negociar con Cascos los acuerdos de gobierno? Creemos que no, para eso debería mandar Rajoy a Aguirre. E imaginamos que Cospedal tiene otras cosas que hacer como dimitir de la secretaría general del PP –por la que suspira Ana Mato-, y preparar su discurso de investidura y equipo de gobierno, que veremos como pinta y cuál es su nivel.

¿No acaba de decir Rajoy que los elegidos se tienen que dedicar en cuerpo y alma a sus nuevos cargos? Pues ya es hora de empezar con el ejemplo de Cospedal y sin perder un minuto más. Hay que pregonar con el ejemplo y Rajoy debe aprovechar este relevo para hacer más cambios en la alta dirección del PP que, de entrada, visualicen el núcleo duro de su futuro gobierno. Porque a Ana Mato le queda grande el cargo de secretaria general, y el PP necesita –ida Cospedal que acaparaba todos los medios y “el satélite” de la campaña electoral en su beneficio personal- un portavoz más hábil y menos ruidoso que González Pons. Y puede que también necesite, para lo que queda de legislatura, un responsable económico -¿De Guindos?- que mejore lo de Montoro en el Congreso de los Diputados y otro para los temas de emigración, porque el diablo se viste de Prada en el caso oculto de Ginso, que saltará y en algunas movidas más.

O sea que en todas partes cuecen habas aunque en el PP lo hacen ahora con jamón porque en estas elecciones se han dado un atracón. Pero de aquí a la segunda vuelta de 2012 todavía queda un largo camino por culminar, con muchas curvas e inesperados peligros. Está bien que en lo del 22-M hayan cantado victoria, pero los “idus de Marzo” sabido es y probado está en 2004 y 2008 que no hacen buenas migas con Rajoy. Y que si sale un nuevo líder del PSOE, ETA se rinde, se mejora un poco la economía, progresa Rosa Díez y se marcha Zapatero todavía cosas asombrosas podríamos ver. Y no sería la primera vez.