De Ferraz a Génova

No puede ser que pasen tantas cosas y que al final no pase nada y todo se quede como está. Se hunde el PSOE y sale Zapatero con cara de circunstancias en Ferraz, le echa las culpas a la crisis económica, no dimite de nada, añade que no habrá elecciones generales anticipadas y luego acude a la sede de su partido donde nadie le exige con vehemencia que se vaya y anuncia que se mantiene el calendario de las primarias como si nada hubiera ocurrido en España y en el PSOE.

De Ferraz a Génova por los bulevares de Sagasta apenas hay unos cuantos pasos. Allí los gaviotas del PP aclaman al líder y a sus barones asomados al balcón de la victoria donde tampoco se escucha un discurso político, sino un rosario de agradecimientos a los votantes y la intendencia del partido. Gallardón pasado de euforia estuvo a punto de saltar al vacío, la condesa de Bombay no paraba de bailar y Rajoy -sin doña Elvira- callado con un muerto ganador.

Y venga a dar las gracias y a echarse flores los unos a los otros cuando los españoles esperaban algo, y los mercados escudriñaban gestos, y Botín y los poderosos caballeros de don dinero, la tercera Cámara de la partidocracia nacional, se enviaban SMS ante la estulticia de Rajoy y después de haber votado todos ellos y a la desesperada a Zapatero con el argumento, nada despreciable, de que aún le queda por hacer mucho ‘trabajo sucio’ para desmontar lo que queda del Estado del bienestar.

O sea Zapatero no se va porque tiene que lograr la medalla de la paz con ETA para llevarse algo en su despedida del poder, y porque está empeñado en colocar como sucesora a la ‘gallina caponata’ -así la llaman en los cuarteles- a la Chacón, al pérfido Rubalcaba, o al mismísimo Pepe Bono, el ‘out sider’ de la carrera. Convencido ZP de que todavía les queda un último cartucho en las elecciones de 2012 si lo de ETA sale bien, si Francia y Alemania consiguen tirar un poco del crecimiento español, y si los acampados de la Puerta del Sol y el ascenso de UPyD de Rosa Díez logran desactivar un el impulso del PP.

Zapatero está en lo suyo, Rubalcaba se lo piensa y Rajoy no tiene prisa. El domingo tardó en aparecer en el balcón para dar las gracias y no decir nada, siguiendo el consejo de Arriola: ‘tu, Mariano, detrás de vallao, callao’. Y eso de callar al de Pontevedra se le da fenomenal, es lo suyo. Y calla y se deja aclamar por los eufóricos que se toman un chocolate con churros al pie del balcón, y que agitan banderas españolas mientras corean consignas en contra de los acampados de la Puerta del Sol.

A Rajoy le ha salido un grano en Asturias que se llama Paco Cascos y que dejará pudrir hasta el final del día ‘D’ para la formación de gobiernos sin abrir el pico, mientras recibe un sinfín de felicitaciones de los ricos que adulaban a Zapatero, mientras ante sus narices empiezan a desfilar algunos de los que pretenden un ministerio como el nuevo banquero Rato, el del balcón de Carabaña con Pedro J. y Aznar, que ayer se asomó a Génova por si las moscas y a ver que cae si el de Pontevedra le ofrece la vicepresidencia económica -con la que ya sueña de Guindos-, porque don Rodrigo lo del agujero negro de Caja Madrid y Bancaja le empieza a cansar y no ve en el horizonte fondos inversores que se quieran hacer cargo de la situación.

Lo mas que ha dicho Rajoy es que cree que “el gobierno del PSOE no está en condiciones”, pero no quiso decir eso de “elecciones ya”, sino mas bien y para sus adentros lo de   “Virgencita que me quede como estoy”. Además aun no ha terminado las clases de ingles y le convendrían unos meses mas al frente de la oposición para reflexionar sobre lo ocurrido y lo que puede pasar.

Y mientras tanto la prima de riesgo de España pasando la cota de los 250 puntos básicos, con la misma facilidad que los otros cerditos del club de los ‘pigs’ donde ya están a la sopa boba de la UE, Grecia, Irlanda y Portugal. O sea, lo de las elecciones regionales y municipales es una señal, un aviso, un cambio de colores en provincias, pero poco más.Y la pelota está en el tejado del PSOE, mientras el PP se auto felicita en el balcón de Génova y Rajoy le pide a sus electos mucho trabajo y mucha austeridad, aquí incluido el inefable Paco Camps.