Cascos, un titán

Es verdad que la entrada de UPyD en Madrid es una noticia importante porque Rosa Díez ha puesto una pica en la capital de España, el coto de los grandes partidos nacionales y ello le dará voz y voto en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Pero la gran novedad de la noche electoral no estaba en la victoria del PP y el hundimiento del PSOE que cantaban las encuestas. La gran novedad ha saltado en el Principado de Asturias donde Francisco Álvarez Cascos ha conseguido, en solo unas semanas y contra el viento y la marea, un resultado espectacular y se ha alzado –ya se guardará Rajoy de no concederle la presidencia- con el santo y la limosna a base de un titánico esfuerzo político y personal.

El que fuera “general secretario” del PP, ninguneado y maltratado por sus compañeros de la calle Génova de Madrid e insultado por los dirigentes del PP de Asturias –como el gorrino de Gabino- ha resultado vencedor regional de Asturias, ha recuperado el prestigio y la notoriedad de sus ciudadanos y ha dado una lección a los poderosos partidos y a sus expertos electorales a base de tesón, horas y horas, carretera y manta y un discurso cuidado y bien medido que ha llegado al corazón de los asturianos. Todo ello en un tiempo breve –apenas unas semanas- y con unos medios económicos muy escasos y, por supuesto, con el ninguneo de los grandes televisiones nacionales y las trampas de las encuestas oficiosas y oficiales, empezando por las del CIS.

Y no solo ha ganado Cascos en Asturias sino que tiene la llave de Oviedo –agárrate Gabino que vienen curvas- y de Gijón, entre otros ayuntamientos del lugar, lo que convierte al futuro presidente del Principado en el dueño y señor más poderoso e influyente de esa Comunidad olvidada de todos salvo para los festejos de los premios Príncipe de Asturias, donde ahora Cascos figurará en un destacado sitial.

A la espera estamos de la felicitación y del ofrecimiento de Rajoy a Cascos para que gobierne en esa Comunidad. Como esperamos que Gabino dimita y se jubile de una puñetera vez, y que Isabel Pérez Espinosa le pida árnica y perdón por aquello de las “lagunas mentales” y otras lindeces con las que pretendieron descalificarlo –hasta en lo personal-, y hacer de menos al mismo ex dirigente del PP que había llevado a ese partido a la victoria nacional en 1996, bajo el liderazgo de Aznar. Nos han contado nuestros espías asturianos que Cascos –que viajó a América en busca del voto por correo de los emigrantes asturianos- se levantaba a las cinco de la mañana, escribía sus discursos, visitaba pueblo a pueblo, bares, casas, empresas, minas e industrias y que le dio varias vueltas al Principado antes del día final de la votación. Y todo eso a pelo, con un chuzo y un farol. En las bases del PP nacional lo saben y lo admiran, y esperando estará Cascos que lo llame Rajoy para felicitarle, o Aznar –otro que se ha portado fatal con él- o Rato que es asturiano, y algunos más. De momento, todos se han quedado con la boca abierta ante la proeza del Paco Álvarez Cascos que ahí está como don Pelayo en Covadonga y disfrutando de un triunfo merecido y ejemplar.