La otra final Barça-Madrid

Vuelve el fútbol con el cuarto partido entre el Barcelona y el Real Madrid, el encuentro de vuelta decisivo para el pase a la final de la Copa de Europa en el mítico estadio londinense de Wembley y muy posiblemente frente al Manchester United. ¿Quién ganará hoy en el Camp Nou? Las apuestas y la lógica están con el Barça por su victoria (0-2) en el Bernabeu, adornada de expulsiones y de polémicas donde Mourinho, hoy castigado y fuera del banquillo de los blancos por su expulsión en Madrid, se ha llevado la palma de la polémica.

La verdad es que el torrente informativo nacional e internacional no ha cesado en las últimas semanas de aportar informaciones de primera magnitud. Ayer fue la caza y muerte de Bin Landen a manos de un comando americano cuya actuación en directo fue seguida por Obama por televisión. El domingo fue beatificado el Papa Juan Pablo II en Roma. El viernes boda en Westminster de los príncipes Guillermo y Catalina. Los días anteriores fútbol a granel entre Barça y Real Madrid. Un poco antes la guerra de Libia, y tras comenzar el año el terremoto y la crisis nuclear de Fukushima en Japón. En España anuncio de la retirada Zapatero, Bildu expulsado de las elecciones, y próximo arranque (el día 6 de mayo) de la campaña electoral que acabara el 22 del mismo mes, seis días antes de la final europea de Wembley. ¿Quién da más?

Pero ahora toca el partido de vuelta Barça-Madrid que es, en realidad, el único que consideraba importante Mourinho una vez que se conformaba el empate en el Bernabéu, lo que además de ser un disparate que lo llevó a su enfermiza estrategia defensiva incluía la siguiente deducción: en realidad a Mourinho le hubiera gustado que esta semifinal se hubiera jugado a un solo partido y en el Camp Nou, porque se conformaba con el empate en Madrid. ¿Qué hubiera dicho Florentino y la afición blanca si Mou les pide que se suspenda el partido de ida en el Bernabéu, puesto que solo buscaba el empate?

Esta es, sin duda, una manera de ver las cosas pero ahora todo es nuevo y aunque los catalanes parten con notoria ventaja de dos goles en campo ajeno nadie da por sancionada la eliminatoria. No en vano los dos equipos están muy cansados, se conocen mucho, puede que demasiado, y además ha llegado la hora de la verdad y esta vez son los blancos los que deberán salir al ataque y los blaugrana a defender y conservar la ventaja de Madrid. ¿Cambiará Mourinho su estrategia defensiva por otra distinta y ofensiva? Esa parece la consigna obligada. Pero ¿renunciará Guardiola al ataque obsesivo de sus virtuosos del balón? He aquí la otra cuestión.

Está claro que los blancos saldrán a por todas con la furia y todo el pundonor que atesora el club madrileño, y que los catalanes han de intentar aprovechar el ataque del Madrid para colarse entre sus líneas si Mourinho decide por fin desbaratar su línea Maginot. Se espera, pues, un partido caliente, cuerpo a cuerpo, intenso y muy duro donde el árbitro estará en el ojo del huracán del portugués.

Si el Madrid logra la remontada su proeza será monumental, si cae a los pies de un Barça goleador su humillación será total, máxime si los catalanes logran después la victoria en Wembley y hacerse con el campeonato de Liga que lo tienen al alcance de la mano. En juego está la final de la Champión, pero también la cabeza de Mourinho que empieza a tener enfrente a gran parte de la afición, y no solo por perder, sino por perder sin pelear. Ya veremos que pasa esta noche en el Camp Nou donde se batirá otro récord de audiencia televisiva, puede que inferior a la boda de Londres, pero no mucho mas allá. ¿Cuándo llegará el verano? En unos meses pero antes muchas cosas mas van a pasar porque el ritmo infernal de los acontecimientos no cesará.

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