Rouco contra Internet, “el quinto poder”

Ahora va a resultar que el Diablo se viste de Prada y se cuela con facilidad por las “redes sociales” de Internet, por donde viaja a la velocidad de la luz un rayo de libertad y de rebeldía

Ahora va a resultar que el Diablo se viste de Prada y se cuela con facilidad por las “redes sociales” de Internet, por donde viaja a la velocidad de la luz un rayo de libertad y de rebeldía, y por donde navegan desnudos los más altos secretos diplomáticos del Imperio americano gracias a la “indiscreción” y la audacia de Wikileaks, así como todas las inmundicias y los abusos de los dictadores que todavía existen, como muy bien lo saben los Ben Alí, Mubarak y el loco de Gadafi.

Los poderosos del pasado siglo XX y la Iglesia Católica  de Roma incluida, todavía no han calibrado el alcance y las consecuencias del mundo global y comunicado por la red de Internet. Pero algunos que no saben bien de lo que hablan empiezan a temerse lo peor, como parece el caso del cardenal español Rouco Varela, que ayer hizo un tardío e inútil llamamiento a los jóvenes católicos para que se alejen de las tentaciones y de las “malas compañías” de la Red.

Los misterios, los dogmas y los secretos de la religiones y de sus organizaciones mas cerradas e inadaptadas a los tiempos modernos tienen ante sí a un enemigo intangible e imbatible como es el mundo comunicado por Internet. Y no digamos todas las agrupaciones religiosas secretistas, o las sectas y grupos integristas y extremos a los que un solo e-mail puede hacer que salten por los aires dejándolos al descubierto y sin capacidad de reacción.

En realidad, solo los que tienen mucho que ocultar son los que mas le temen a Internet, las dictaduras, los integristas, los poderosos despiadados –¿se imaginan que wikileaks nos ofreciera las cuentas secretas de los paraísos fiscales?- de las religiones, sectas y organizaciones secretas ya están a verlas venir y temen que algunos sus socios reprimidos y desertores utilicen la Red para denunciar las prácticas mas abusivas, y los ritos, riquezas y maniobras mas obscenas.

Todo está cambiando a gran velocidad  los grandes medios y los grupos tradicionales de comunicación han perdido su monopolio y su exclusivo control, y ahora las relaciones de la Sociedad con los poderes públicos y fácticos no son exclusivas de unas camarillas privilegiadas –como ocurría en España hasta hace poco-, sino que están al alcance de muchas personas, de millones de páginas web y millones de ciudadanos que están desbordando las viejas barreras y protocolos habituales.

Tanto en los países sometidos a las dictaduras como en las naciones democráticas occidentales donde Internet se ha convertido en el “quinto poder”. La novedad que se suma a los tradicionales poderes del Estado de Monstesquieu: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y a la prensa tradicional que era el “cuarto poder”, o contra poder, pero que había acabado en muchas ocasiones pervertido o en manos de los poderosos afines a los grandes partidos políticos para que todo estuviera bajo un “razonable” control.

Pero todo eso ha cambiado o está cambiando por causa de este bendito “quinto poder” de Internet. Donde no vale todo, eso es verdad, pero donde no se le pueden poner puertas a la justa libertad y menos invocando al diablo o como ha dicho Rouco a la presunta “vaciedad” de la Red.