La publicidad debe regresar a TVE

¿Qué broma es esa de que TVE no puede pujar y contratar los partidos de la Liga Europea de Futbol (Champion) de fútbol como lo pregonan los jefes y los representantes de la telebasura de Berlusconi en España, con Alejandro Echevarría a la cabeza, y con el caradura y censor de la libertad de expresión Jorgito del Corral?

Mas bien al contrario, el Gobierno y el Parlamento deben de aprobar el regreso de la publicidad comercial a todos los programas de la televisión pública, para reducir los gastos y el déficit del Ente y sobre todo para no favorecer las escandalosas programaciones, de basura por doquier, de los canales privados de la televisión donde los niveles de suciedad baten récord a cualquier hora del día, y donde la manipulación política y el deterioro de la calidad llegan hasta los servicios informativos y telediarios, convertidos en crónicas de sucesos y misceláneas, o aparatos ruidosos de propaganda política, o en unas repugnantes tertulias de bronquistas de medio pelo.

Ahí están, como ejemplos flagrantes, lo que el cónsul de Berlusconi en Madrid, Paolo Vasile, ha hecho con CNN+ convertida en un Gran Hermano de 24 horas, o como se han destruido los informativos de Cuatro, etcétera. O sea no solo TVE tiene derecho a conseguir los derechos del futbol europeo y de cualquier otro espectáculo de interés general, sino que esos derechos se tienen que pagar con la publicidad comercial que debe de regresar a la televisión pública de este país, para que no se llenen los bolsillos y se queden con todo los jefes de la telebasura audiovisual.

Esto de la “tele cutre” no se va a arreglar hasta que no se tome una medida ejemplar, o hasta que en este país no se declare “persona non grata” al tal Paolo Vasile, quien para colmo representa los intereses políticos y personales de un jefe de gobierno extranjero como es Silvio Berlusconi, el de las bacanales romanas que está siendo investigado por sus presuntas relaciones con prostitutas menores de edad.

Ya está bien de estos señorones y propietarios de grandes cadenas de televisiones privadas, que caminan hacia el “duopolio” y un sin fin de privilegios y de canales, y que, lejos de cumplir con la función social de pluralismo en la información y calidad en cultura y ocio, que deben regir para las concesiones audiovisuales que tienen del Estado, se dedican a pudrir sus programaciones con los mas cutre y barato de la vida nacional, a desvirtuar los informativos y jugar a favor de claros intereses partidistas y económicos que nada tienen que ver con el interés general español.

Y no estamos diciendo con ello que TVE sea un modelo de televisión pública, profesional e independiente porque no lo es. Mas bien es una televisión oficiosa del gobierno, que esconde su parcialidad con telediarios rio llenos de los comunicados de los partidos políticos, y con analistas y debates perfectamente controlados por el PSOE, a pachas con el PP, donde no se ve la menor independencia sino a los representantes de las distintas cuotas partidarias y de otros zonas de influencia: la cuota PSOE, la cuota PP, la de los nacionalistas; la femenina, la de diarios de papel (que están en la ruina, mientras el verdadero periodismo independiente y pujante está en Internet), etcétera.

La distancia entre TVE y la BBC, por ejemplo, se mide en años luz. Pero dicho esto también tenemos que añadir que la distancia entre TVE y los canales privados y basureros de las grandes cadenas españolas (Antena 3 TV, mantiene una cierta, aunque escasa, moderación) es todavía mucho mayor.

Por todo ello tenemos que denunciar la campaña infame de los patronos de la televisión privada pidiendo mas exclusividades y monopolios y debemos de exigir el regreso de la publicidad privada a TVE, en menoscabo de la televisión basura y en beneficio del interés general. Y no solo a favor de los derechos del futbol sino de todos los deportes –muchos de los cuales se colocan bajo fórmulas de pago, por las cadenas privadas-, y cuantos programas o acontecimientos culturales, científicos, tecnológicos y de formación puedan existir en el mercado audiovisual.

Y ya está bien de estos caraduras que hacen de pantalla de los grandes manipuladores, el Echevarría y el Del Corral, que por ejemplo no abren la boca frente a la destrucción de los canales y programas de calidad o de la pérdida de trabajo de cientos de muy dignos profesionales del mundo televisivo, como acaba de ocurrir tras la reciente fusión de Cuatro y Telecinco. ¡Viva pues la publicidad en TVE!, y ¡fuera la telebasura! De Vasile y sus colegas y seguidores a los que no se les puede dar mas ventajas para forrarse y para financiar –controlando el mercado de la publicidad audiovisual- semejantes programaciones que habría que expulsar de la parrilla del mundo audiovisual español.