El lado secreto de la visita de Mas

Ha dicho el malvado Rubalcaba que él es “contundente como el fotón y sutil como las ondas”. Lo de el fotón se entiende, porque este personaje no se para en barras, ni en leyes, ni nada que entorpezca su camino y buen prueba de ello está en su arrolladora cabalgada para sustituir lo antes posible a Zapatero, el fantasma de la Moncloa. La sutileza no es lo suyo, se ponga como se ponga, pero además este tiempo duro y perverso no admite matices sino ruidos y en esas estamos y está el poderoso vicepresidente de quien se dice que ha sido él, y no Zapatero, quien se ha empeñado en regalarle a Artur Mas el permiso de endeudamiento con la aviesa intención de que el catalán, y CiU, le apoyen no solo las decisiones del Gobierno hasta el fin de la agónica legislatura sino también, si llegara el caso, ¡la investidura de Rubalcaba! como jefe del Gobierno en los próximos meses.

Naturalmente todo esto sería así en el caso que Zapatero en un momento de lucidez no muy lejano, o forzado por los coroneles del PSOE –periféricos y nacionales- y por el propio general González, decidiera dejarlo todo y entregar al vicepresidente el poder de la presidencia. Y de paso la cabeza del cartel electoral del PSOE en 2012, aunque la secretaría general del partido y hasta esa fecha quedaría en manos de José Blanco por decisión del Comité Ejecutivo socialista, en lo que sería un reparto de papeles y del poder del Gobierno y del Partido entre el uno y el otro.

Sin embargo, y como dice González con preocupación, los días pasan y cada vez queda menos tiempo para que de una vez por todas Zapatero anuncie su retirada. Pero el de León está entre deprimido, eufórico y confuso, según el día y la hora, y de pronto parece que se va y poco después insinúa que se queda, o que no tiene prisa para anunciar su fatídica decisión. La que visto el huracán que se aproxima en las elecciones del mes de mayo sobre el PSOE sería para él una excelente ventaja e incluso una liberación, por mas que la derrota le sería imputada aunque no estuviera al mando del partido y del Gobierno, como le ocurrió a José María Aznar con el fracaso de Rajoy en 2004, que no pocos pusieron en el haber del ex presidente del PP por la guerra de Irak y la mala gestión de la masacre islámica del 11-M en Madrid.

Es verdad que esperar que Zapatero anuncie su retirada del cartel electoral del PSOE para 2012 parece plausible y está en todas las quinielas. Sin embargo, lo de ceder la jefatura del Gobierno a Rubalcaba –como lo pretende el felipismo- eso ya es mas duro de encajar e incluye graves riesgos en el que sería un proceso atípico de investidura, similar al de Calvo Sotelo tras la dimisión de Suárez, aunque aquellas fueron unas circunstancias excepcionales.

Sin embargo el costoso regalo de Zapatero a Mas, que va a enfurecer a Merkel y a la UE, es una harina de otro costal y tiene difícil explicación porque el Gobierno ya tiene con el PNV apoyo suficiente para culminar la legislatura, salvo que haya algo mas y de mas calado. Y eso solo pueden ser tres cosas: un frente PSOE, PNV, CiU, CC, BNG y ERC, casi todos salvo el PP y UPyD, para legalizar a Batasuna; o la mencionada investidura de Rubalcaba; o las dos cosas.

Habrá que estar atentos porque en la reciente visita de Mas a la Moncloa se ha hablado de muchas más cosas que del déficit catalán y español, como pronto se sabrá. Y el tío del fotón y de las ondas está detrás de todo esto y de otras muchas cosas más. Rubalcaba se está divirtiendo de lo lindo pero quiere todo el poder y a ser posible el título de presidente, aunque solo sea por unos meses y para luego ser un “ex vicepresidente”, si es que de aquí a 2012 Rajoy hace lo que debe hacer y logra una mayoría confortable que le permita gobernar sin los nacionalistas. Algo que al día de hoy parece razonable, pero todavía quedan trece meses y eso en España es una eternidad en la que puede pasar de todo. Y si no que se lo pregunten a Aznar.