Sacyr quiere “desguazar” Repsol

A la vista de cómo cotiza en Bolsa de poco le ha servido a Sacyr el anuncio de su ampliación de capital, la enésima maniobra de este personaje de traca que se llama Luís del Rivero y al que en algunos círculos empresariales y periodísticos califican como “el abrelatas” porque, con la bendición del hoy ministro de Industrial Miguel Sebastián, pretendió hacerse con el control de BBVA con un coloreado artificio contable y accionarial. De igual manera que no hace mucho Del Rivero quiso controlar la presidencia de Repsol para ver si desde ella, personalmente o por persona interpuesta –se habló de su socio Demetrio Carceller (hijo), antes que esa familia cayera en las redes de Hacienda-, el famoso “abrelatas” pudiera arreglar los graves problemas financieros y de la enorme deuda de Sacyr, a base de aumentar el reparto de dividendos de la compañía, o vendiendo parte de sus activos, en beneficio de los accionistas mayoritarios y en menoscabo de Repsol.

A todo esto se ha opuesto el presidente de Repsol, Antoni Brufau en la defensa de la compañía y para no desguazar la empresa al furioso ritmo especulativo e insaciable de los señores del ladrillo –tal como ocurrió con Acciona en Endesa, o como pretende hacer Florentino Pérez en Iberdrola-, ahora que el negocio de la construcción está de capa caída y sin horizonte. Pero las presiones sobre Repsol no cesan y Sacyr parece contar con apoyo paulatino de La Caixa que también necesita de recursos financieros para la entidad que sufre las inclemencias de la crisis financiera y también del peso de ladrillo en sus activos. De ahí que Repsol haya aceptado un mayor reparto de dividendos y la venta de un 15 por 100 de YPF, en menoscabo de su Ebidta, y de su expansión en tiempos en los que la petrolera española ha conseguido –por los precios más altos de los carburantes y los hallazgos de nuevas reservas petrolíferas- mejorar sustancialmente su posición con una buena y brillante gestión, donde se incluye el acuerdo con la empresa china Sinopec, para el desarrollo de sus prospecciones en Brasil.

Pero Del Rivero, “el abrelatas”, es insaciable y además piensa que pronto se le puede acabar la protección del gobierno socialista y por ello acelera su ansia por controlar o para desguazar Repsol, a ver si reduce la gigantesca deuda de Sacyr, lo que incluiría o supone debilitar a Repsol y el riesgo del desembarco en esta importante empresa española de algunos fondos o de otra petrolera lo que sería una pésima noticia para nuestro país. De hecho circulan por Madrid noticias o rumores de que Del Rivero anda paseando a unos indios de la India, como tenedores de un fondo “caimán”, a ver si los bendice su amigo el ministro Sebastián. O montan con ellos otro nuevo ataque a Brufau, o si los implican en la venta de su paquete accionarial con una prima que les compense a ellos de la pérdida de valor de las acciones de Repsol que ellos se compraron muy caras y a crédito tras conseguir la bendición del Gobierno de Zapatero -y puede que previo pago por algún socio, en especies o en el multimedia zapaterista de Roures, de La Sexta, Mediapro-, acciones y créditos que pesan como una losa sobre Sacyr.

El modelo empresarial especulativo y de intensas o sospechosas relaciones políticas entre Sacyr y el gobierno Zapatero que protagoniza Del Rivero –lo que Cebrián llamó “los visitadores de la Moncloa”-, siempre en las primeras filas de los desayunos, comidas, meriendas y los festejos del poder (como si no tuviera nada mejor que hacer) no tiene nada que ver con la gestión de los buenos empresarios en la libre competencia.

Además este modelo de empresario politiquero  – propio de la gran cama redonda de la partitocracia española- ya está a punto de caducar, o como poco de cambiar de bando porque a la vista está, de manera imparable, la derrota electoral del PSOE y la llegada del PP al poder. Y por mucho que en Sacyr pongan huevos en todas las cestas y también quieran hacerle la pelota a Rajoy –después de presionarle para que aprobara el decreto del ajuste fiscal-, u ofrecerle algo de ayuda electoral (que seguro que algo de eso también hay porque en esa casa se reparten los papeles, unos trabajan al PSOE y otros al PP), lo cierto es que con el gobierno socialista Del Rivero y compañía han batido todos los récords de promiscuidad. Y en el PP lo saben con detalle y no se lo van a perdonar.

Como saben que los merodeadores económicos y financieros de Moncloa, los Barroso, De Paz, Serrano, o Javier Gómez Navarro –el inventor de “esto lo arreglamos entre todos”- están intentando pre colocarse en todas las empresas públicas o en las que el gobierno tiene influencias para que cuando llegue el PP no se queden descolgados porque estos genios –como ciertos personajes afines al PP, los Zaplana, P. Pérez y compañía- siempre están junto al que mas calienta. Pero da la casualidad de que “dineros son calidad” y que la deuda de Sacyr clama al cielo, un lugar donde el abrelatas no puede entrar (continuará).