Pierden Pedro J. y Roures

La pinza que Zapatero había montado con sus protegidos y protectores Pedro J. Ramírez y Jaume Roures para desactivar la influencia del Grupo Prisa en el Gobierno y el PSOE, a través de los medios que giran en torno al diario El Mundo y a La Sexta cadena de televisión, ha sufrido un duro revés en la crisis del gobierno en la que el felipismo ha regresado al núcleo duro del poder del Gobierno y del Partido Socialista, de la mano del astuto Rubalcaba y de la vieja guardia felipista en la que Felipe González y Juan Luís Cebrián tienen vara alta y se la tienen jugada al director de El Mundo y al presidente de Mediapró y destacado accionista de La Sexta.

Y esta es una segunda lectura que conviene hacer por cuanto en este país las connivencias políticas, económicas y mediáticas están a la orden del día y forman parte del horizonte y espectáculo político nacional. No en vano el diario El País, CNN Plus y la SER llevan meses promocionado sin cesar a Rubalcaba en sus encuestas y reportajes –incluso a todo color en su suplemento dominical del diario-, y tanto Juan Luis Cebrián como Iñaki Gabilondo forman parte del “gabinete en la sombra” de Felipe González y le profesan a Pedro J. un odio filipino por sus ataques en el caso GAL; y a Roures por la batalla frontal de los derechos del futbol en la televisión de pago, que puso a Sogecable y a Prisa al borde de la quiebra, a sabiendas los de Cebrián de la connivencia de Zapatero con Pedro J, y con Roures y sus compinches como Barroso (esposo de Chacón) y Contreras.

Naturalmente quien se encuentra en estos momentos en la posición más difícil o desairada es el director de El Mundo porque sus relaciones con el núcleo duro del felipismo son pésimas pero tampoco son buenas las que mantiene con el Partido Popular, porque desde ese periódico se montó y se alentó el cese y la sustitución de Rajoy al frente del PP para sustituirlo por Esperanza Aguirre a principios de 2008 , cuando se presagiaba que el PP de Rajoy volvería a salir derrotado en las elecciones generales de ese año como ocurrió. Toda una conspiración apoyada por personajes como Rubalcaba y Acebes y Costa, además de la propia Aguirre, que finalmente fracasó y que había estado ligada a las teorías conspirativas que sobre el 11-M había estado propagando el diario El Mundo sin éxito, sin pruebas y sin razón. El propio Pedro J. Ramírez llegó a insultar a Rajoy y a convocar desde la COPE una manifestación de militantes del PP contra Rajoy, que quedó reducida a un puñado de pelagatos.

Lo que sumado a las intrigas con Aguirre le deja a Pedro J. en una difícil posición frente a la eventual victoria de Rajoy en las elecciones de 2012. Y también frente al nuevo gobierno donde Rubalcaba es el hombre fuerte (hace pocos días dijeron en la portada de El Mundo que el felipismo del GAL apoyaban a Tomás Gómez en las primarias de Madrid), aunque ya se sabe que mientras esté Zapatero se supone que aún lo protegerá, aunque a partir de ahora todo apunta a que el felipismo vuelve a tener la sartén por el mango en el gobierno y en el PSOE.

Lo de La Sexta, el Público y Mediapró es harina de otro costal y de difícil supervivencia no solo por que Prisa –sobre todo si consigue financiación- es el aparato mediático del felipismo y de Rubalcaba sino también porque un vuelvo electoral a favor de los populares dejaría a este grupo ficticio de comunicación a la intemperie, como a la intemperie está ahora porque su capacidad de influencia política y social es inexistente y no ha cumplido las expectativas que Zapatero puso en ellos.

De manera que atentos a la pinza mediática de Zapatero porque ahora un poco de todo puede pasar. Para empezar que Pedro J. deje de proteger a Zapatero –al que personalmente no ha tocado un pelo en seis largos años- y empiece a pedirle árnica a Rajoy. Y para seguir que la guerra del fútbol entre Prisa y La Sexta se puede acabar en beneficio de Cebrián porque don Alfredo es mucho Rubalcaba, y Felipe vuelve a mandar.