Gana el Madrid, “porco governo”

Todo un clásico de la Copa de Europa en el Bernabeu, Real Madrid-Milán, y choque de las vanidades del balón,  las viejas glorias de la escuadra “azurra” que fue campeona del mundo, y la caballería ligera de Mourinho, que gana y juega a fogonazos de calidad mientras el eterno enemigo, el Barça, vive unos momentos de  zozobra deportiva y de inestabilidad institucional tras la dura batalla planteada entre el independentista Laporta y el nuevo presidente azulgrana, Rosell, que busca venganza contra su predecesor.

El fútbol va como la política, el equipo de Zapatero no anda bien por más que sigue en la parte alta de de la Liga, y el equipo blanco de Aznar, que ayer regresó al palco de Florentino, empieza a obedecer la batuta mágica del entrenador portugués que está empeñado en convertir su cúmulo de estrellas en una orquesta de cámara donde los solistas de antaño no se olviden que han de seguir el ritmo y la partitura como todos los demás.

Un poco de fútbol de vez en cuando sirve al menos para relajar la tensa vida política española en este otoño de sobresaltos en el que Zapatero un día se deprime y otro se monta en la euforia intentando aparentar que nada está escrito y menos aún en las encuestas pre electorales. Y que, por más que su cabeza esté en juego y su permanencia al frente del PSOE en vías de sustitución, sigue pedaleando y enfrentándose un día sí y el otro también a un cúmulo de obstáculos y sinsabores que se suceden a ritmo vertiginoso en el otoño caliente e infernal: la huelga general, las primarias de Madrid, la rebelión de los coroneles del partido, abucheos en el desfile de la fiesta nacional, la compra desesperada de escaños a PNV y CC, los problemas acumulados de Moratinos, el relevo del ministro Corbacho, los Presupuestos por los pelos, la pronta llegada del Papa Benedicto XVI, y las elecciones catalanas en ciernes, y más  convocatorias de manifestaciones sindicales o de huelgas, y todo ello desde el regreso de las vacaciones de verano y hasta que llegue la Navidad.

Toda una carrera de obstáculos y sinsabores que los pelotas de la Moncloa dicen que fortalece al presidente, que se crece en la dificultad y enseña la mejor cara de Zapatero. Del que se espera, de aquí a los Reyes Magos, que haga de una vez por todas la gran crisis de su gobierno, si se confirma el batacazo de Montilla y del PSC en las elecciones catalanas, y a ser posible que diga de una vez si se queda o se va como se lo preguntan, uno a uno, los barones periféricos del PSOE, que se agarran a un clavo ardiendo y los unos a los otros para no desfallecer.

En el campo conservador la situación es la contraria. Prietas las filas, ley del silencio para no equivocarse y unidad junto al líder Rajoy a pesar de que la condesa de Bombay, Esperanza Aguirre, se mantiene en sus trece y ahora juega al Tea Party español, imitando a la señora Palin y pensando, quizás, que sus ruidosas huestes tertulianas la animarán a montar un ultra partido conservador disfrazado de liberal, a la primera oportunidad, duda o traspiés que de Rajoy. O si por un milagro o casualidad Zapatero logra un triunfo como el que busca desesperadamente desde la Moncloa con sus guiños y mensajes cruzados con Otegui a través del cartero oficial, El País.

El Real Madrid ha derrotado al Mílan de Berlusconi, y el primer ministro Italiano se venga de los españoles con Belén Esteban, el Gran Hermano y toda la programación basura que se emite en Telecinco a cualquier hora del día y de la noche. Eso sí, el paro no cesa de crecer, la tensión social se mira en el espejo de la revuelta francesa, las empresas y los bancos siguen en un ¡ay!, y no se ve en el horizonte español el menos atisbo de ilusión o esperanza salvo en los estadios de fútbol, donde para colmo se racanea al Príncipe de Asturias la presencia de las estrellas del Mundial para asistir a la entrega del premio que lleva su nombre. Aunque al final, Florentino le ha enviado a Casillas con algunos otros más de la Selección para recibir en Asturias el galardón.

Ayer Zapatero no vio el partido del Madrid, bastante tenía el hombre con el lío de los Presupuestos y la ruptura del gobierno canario como venganza “pepera” contra su nuevo socio de CC, Paulino Rivero. Hoy, una vez que se rechacen las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos, el presidente si verá el partido europeo del Barça, y si todo sale bien se irá muy contento a descansar con el nombre del nuevo ministro de Trabajo bajo el brazo, y a la espera de algún contra tiempo más, que seguramente los habrá.