El Mundo contra ABC

La pérdida de lectores y ventas del diario El Mundo, que podría perder su puesto de segundo diario nacional en beneficio de ABC, no se debe al auge de sus competidores sino al fracaso de la línea informativa y editorial empeñada en salvar a cualquier precio al presidente Zapatero en vez de exigirle las obligadas responsabilidades políticas que le corresponden por sus graves errores y temerarios desafíos. En el origen de todo ello, y en el hecho irrefutable de que El Mundo está siendo considerado como el diario “presidencial” de Zapatero y El País el diario “gubernamental”, está la especial relación de amistad y de mutuos apoyos del director del periódico Pedro J. Ramírez y José Luis Rodríguez Zapatero. Una promiscua y oscura relación que le ha evitado al presidente del Gobierno las portadas “furibundas” que el diario suele dedicar a los que considera adversarios o enemigos a batir, con informes exhaustivos, editoriales de fuste y sobre todo con artículos implacables del director como los que no ha dudado en dedicar a Rajoy o a Gallardón, y no digamos a Felipe González en pasados tiempos, y de los que siempre se ha librado Zapatero en los últimos seis años.

A Mariano Rajoy, Pedro J. lo quiso desbancar del liderazgo del PP en beneficio de la que fuera “lideresa preferida” de Pedro J., Esperanza Aguirre, primero, y de Juan Costa –al que el director llamó “el Bob Kennedy del PP”- después, aplicándole al líder del PP un “tercer grado” que nunca aplicaron a Zapatero, ni a algunos de sus más calificados ministros como María Teresa Fernández de la Vega o Miguel Sebastián, que figuran en la lista de los “intocables” del periódico en compañía del presidente Zapatero. Una lista en la que estuvo José Bono, otro amigo de Pedro J., al que El Mundo ha dado una de cal y otra de arena, tarde y mal y ante la necesidad de sumarse a las denuncias del diario ultra conservador La Gaceta, que estaba quitándole lectores al periódico de Pedro J. por el flanco derecho, mientras el ABC le ha restado lectores por el centro y con una política de marketing, costosa y agresiva, con la que el periódico monárquico pretende alzarse con el número dos de la prensa nacional.

Hasta el diario el País ha sido más crítico con Zapatero que El Mundo, y en sus páginas se habla casi todos los días de la posible retirada del líder del PSOE (el domingo, en un editorial, el lunes Gil Calvo, el martes Aguilar, etc), mientras que Pedro J. y El Mundo siguen callados y protegiendo a Zapatero que es, a su vez su protector, e incluso no han dudado en establecer alianzas con el grupo de La Sexta y Público –a través de Marca y los canales digitales de TVE- que es el grupo “ultra zapaterista” y desde luego enemigo del Grupo Prisa, la obsesión de Pedro J. El que ahora acaba de atacar al ABC con una nota editorial titulada “ABQue”, en la que acusa a este diario de pertenecer a la prensa gratuita, por vender ejemplares del rotativo de Madrid en compañía de otras cabeceras del Grupo Vocento, editor de ABC.

El drama de El Mundo –además del agotamiento de Pedro J. como director- estriba en que el modelo del periódico está más basado en la denuncia que en la calidad de sus contenidos y de sus articulistas, basando generalmente sus portadas en escándalos de índole política como la de la conspiración del 11-M con la que quisieron endosar a ETA el atentado de Madrid y que resultó ser un estrepitoso fracaso, del que todavía no se han repuesto. Pero semejante libelo del 11-M, resultó un truco para ayudar a Zapatero en 2008, tras empantanar al PP en su derrota de 2004 y las mentiras de Aznar, Acebes y Zaplana sobre tan luctuosos acontecimientos. Por lo que las truculentas portadas de la conspiración del 11-M eran a la vez una gigantesca ayuda a Zapatero porque cada vez que aparecían tan dramáticos acontecimientos los españoles miraban con rencor las mentiras y los errores del PP en los días lúgubres de los atentados, que Zaplana y Acebes no dejaron de jalear en el Parlamento durante la legislatura de 2004/2008, al servicio de Pedro J. y para facilitar la derrota de Rajoy en 2008, como ocurrió.

Y si un periódico practica a diario el titular a toda página y la denuncia política y no le toca un pelo a Zapatero, a pesar de todo lo que ha llovido y torrencialmente en los seis largos años de su gobierno, pues el diario desfallece. Y como además carece de calidad y no figura como periódico de referencia en nada –internacional, economía, cultura o sociedad o opinión-, y además cuenta por el peor elenco de columnistas que nunca tuvo, pues poco a poco los lectores lo notan y se van, por mucho que Pedro J. arengue a sus equipos de investigación en busca de un nuevo filón, cuando el filón lo tienen ante sus narices y se llama Zapatero. El que según algunas fuentes está pensando en “abdicar”, cosa en la que quizás también debería pensar Pedro J., antes de que los italianos, que son dueños del diario, decidan que es la hora de cambiar.