Los 26 pasos de la secuencia catalana

España no tiene un problema con Cataluña como dicen Montilla y Zapatero. La realidad es que Cataluña tiene un problema con Montilla y España otro de mayor cuantía con Zapatero, y no solo por lo del estatuto catalán y el daño que hizo a la cohesión nacional. En realidad el problema es entre los dos y viene a reproducir la tensión que en su día Zapatero tuvo con Maragall y que se salvó con la decapitación del histórico dirigente del PSOE a manos del “verdugo” sonriente del palacio de la Moncloa. Sin embargo entre Montilla y Zapatero existe una diferencia esencial: las elecciones autonómicas catalanas se celebrarán en cuatro meses y en ellas y tras la senda de Maragall, Montilla puede perder la cabeza. Mientras que a Zapatero aún le quedan veinte meses por delante antes de las elecciones generales de 2011.

En todo caso cabe preguntarse cómo se ha llegado a esta situación. Y para ello se debe de tener en cuenta dos cosas: Zapatero tiene claro que si hay que pagar precio político o económico (naturalmente a costa de las arcas del Estado) se paga, y esta disposición a pagar no es exclusiva suya porque ya la practicaron Felipe González en 1993 y José María Aznar en 1996, cuando necesitaban de apoyos parlamentarios para gobernar.

La segunda motivación de Zapatero en el disparate del Estatut es la frivolidad con la que ha planteado su pretendida versión federal de la “España plural” que se resume en su frase sobre la nación española de la que dijo que era “discutida y discutible”, y aún sigue discutiéndola a tenor de lo ocurrido el pasado miércoles en la Moncloa. Y con estos ingredientes llegamos a la secuencia de hechos políticos que nos ha conducido a la actual situación del llamado “problema catalán”, que tanto recuerda a aquello otro del “conflicto vasco” del que hablaba Ibarretxe.

La secuencia es así:

1. Zapatero declara en 2003 en un mitin con Maragall: “apoyaré en Madrid lo que decida el Parlamento catalán”, a propósito del nuevo estatuto.

2. Zapatero apoya un pacto de gobierno tripartito en el que el PSC-PSOE se sienta en la presidencia Generalitat en compañía de un partido independentista como ERC, entonces liderado por el pintoresco Carod Rovira.

3. El pacto de Zapatero, vía Maragall, con el independentismo rompió los moldes y la historia y tradición del PSOE, y abrió una dinámica tremenda porque los de ERC fueron apretando las tuercas soberanistas a Maragall que se creyó el padre de “la nación catalana”.

4. Como consecuencia de ese pacto tripartito del PSOE con ERC, los de CiU, que habían sido la fuerza más votada en Cataluña, iniciaron una deriva cada vez más radical y soberanista en competencia con la escalada de Carod y Maragall.

5. De esta carrera por ver quién llegaba más lejos en la soberanía catalana, y en la que el PSOE parecía preso, nace en 2005 el primer proyecto de nuevo estatuto de Cataluña abanderado por Maragall, y aprobado por gran mayoría –todos los diputados catalanes menos los del PP– de miembros del Parlament que cantan en pie “Els Segadors”, y que contaron con el silencio del PSOE de Zapatero en toda su tramitación a pesar de su clara inconstitucionalidad.

6. Los grandes empresarios, entidades financieras y medios de comunicación de Cataluña aplauden y apoya, el nuevo estatuto aprobado por el Parlament (aquí incluidos los editores españolistas Javier Godó, y José Manuel Lara.

7. La reacción en el resto de España ante semejante disparate de estatuto alcanza a la dirección del PSOE que obliga a Zapatero a exigir la renegociación del texto aprobado y su recorte sustancial, ante el asombro de Maragall y del PSC porque el PSOE había estado informado puntualmente de los debates.

8. Zapatero, ante las consecuencias que todo ello podría tener para el PSOE en el resto de España y a sabiendas que el PP lo recurriría con éxito ante el Tribunal Constitucional, decide traicionar a Maragall, presionar al PSC y monta un pacto en el palacio de la Moncloa con Artur Mas de CiU, para reformar el Estatut.

9. Mas acepta la oferta de Zapatero y traiciona el voto de CiU en el Parlament, a cambio de la promesa del presidente español de dejarle gobernar en Cataluña si CiU vuelve a ser la fuerza más votada en las elecciones autonómicas de 2006.

10. El recorte del “Estatut de Els Segadors” que Guerra califica de “cepillado” acaba por costar la cabeza de Maragall en beneficio de Montilla.

11. Pero, una vez terminadas las elecciones catalanas de 2006, Zapatero incumple su pacto con Artur Mas y Montilla vuelve a renovar el tripartito con ERC e IUCV.

12. El nuevo Estatut ya “cepillado” es aprobado en las Cortes con votos del PSOE, mientras el PP anuncia el recurso de inconstitucionalidad ante el TC.

13. A pesar del citado recurso, el estatuto se somete a referéndum en Cataluña y resulta aprobado con solo el 35 por 100 de los electores catalanes.

14. El Tribunal Constitucional inicia sus debate sobre el Estatut a lo largo de cuatro años sin dictar sentencia, y a pesar de que su presidenta María Emilia Casas había concluido su mandato, porque forma parte del bloque de magistrados progresistas y además tenía voto de calidad para el caso de empate. Por eso ni el PSC ni CiU piden entonces la renovación del tribunal porque les beneficia.

15. Mientras tanto crece en España el debate sobre los contenidos soberanistas del Estatut, devaluando “la nación española”, e imponiendo la lengua catalana, la bilateralidad de Cataluña con el Estado, un poder judicial catalán y la ruptura de la solidaridad económica y financiera con el resto de España.

16. En primavera de 2010 empiezan las votaciones del Estatut, y el magistrado del sector progresista, Aragón, dice que no pasa por el binomio “nación catalana” y empieza la bronca contra el TC. Es solo a partir de entonces cuando CiU y PSC se acuerda de que caducó el mandato de varios magistrados.

17. Otra vez los medios catalanes, que en su día apoyaron el primer Estatut, sacan un editorial conjunto contra el TC y la legalidad.

18. Zapatero, presionado por los efectos políticos de la bronca catalana y nacional, se debate entre disolver el TC provocando la dimisión de “sus” magistrados que tenían mandato caducado, o dejar que prospere la sentencia con un segundo “cepillado” de soberanismo, que se le imputará al TC y al PP. Pero finalmente Zapatero acepta el recorte –en ese momento está en graves dificultades con la crisis económica- y decide que la sentencia salga en plena presidencia de la UE, del ataque a los mercados españoles y del mundial de fútbol de Sudáfrica lo que distrae a los españoles y los aleja de la política.

19. A la vista de la sentencia Montilla, presionado por CiU y ERC, hace una lectura negativa sin poner en valor el aumento del autogobierno y entre por la vía de las descalificaciones al Constitucional y desafíos al Estado y la legalidad. Y otro tanto hace CiU que amenaza con avanzar hacia la autodeterminación.

20. Zapatero hace una lectura positiva de la sentencia y dice que hay que acatarla, aplicarla y que hará que se cumpla, pero a la vez anuncia medidas para ver si se puede recuperar por otra vía lo recortado por el TC.

21. Montilla acusa al TC y al PP de los recortes y CiU a Zapatero y al PSOE. Mientras el PP guarda un llamativo silencio sobre el alcance de la sentencia aunque dice que el TC les ha dado la razón.

22. Montilla convoca una manifestación –en vísperas de la final del mundial de fútbol donde participa España frente a Holanda- contra la sentencia del TC que deriva en una marcha independentista, donde Montilla es llamado traidor y obligado a refugiarse en la consejería de Justicia. La ministra Chacón del PSC se organiza un viaje a Afganistán para evitar su presencia en la manifestación.

23. España gana el mundial y una oleada de banderas españolas inunda el país y el territorio catalán provocando un duro revés a los independentistas.

24. El Parlamento catalán aprueba una moción, apoyada por todos menos por el PP y Ciudadanos, con duras criticas al TC y en defensa de la nación catalana.

25. CiU y ERC pretenden aprobar la misma moción en el Congreso de los Diputados de Madrid pero el PSOE y PSC se oponen y ofrecen otra menos agresiva, y las dos mociones salen derrotadas y el PSC, CiU, ICV y ERC aparecen enfrentados en Madrid después de las fotos conjuntas en el Parlament y la manifestación.

26. Zapatero reciben en Moncloa a Montilla y le promete iniciativas en el otoño para recuperar parte de lo recortado en la sentencia del TC, y CiU dice que se trata de otro engaño, mientras se tensan las relaciones entre PSOE y PSC y los más radicales del PSC piden el regreso de Maragall al frente del partido.