El Corte Inglés, Soraya y Cospedal

Menudo partidazo, el pulpo tenía razón, y la Reina doña Sofía es talismán y por eso la Merkel no asomó los morros por el palco de Durbán. Y los chicos de La Roja son los virtuosos del balón que ayer dieron un concierto excepcional. La novena sinfonía de Bethoven y los alemanes cuando oyeron los compases de la obra maestra del divino sordo se quedaron como los ratones encantados del flautista de Hamelin, siguiendo con la mirada el baile del Jabulani como los hipnotizados que siguen el péndulo del mago encantador. Ahora Holanda, la naranja mecánica de los descartes del Real Madrid (Robben, Huntelar y Sneider), y el domingo a soñar.

¿Y el Rey? Pues imaginamos que viendo el partido con los nietos y convaleciente, llevándose un alegrón y relajándose un poco tras los malos días pasados y las muchas preocupaciones que, de un tiempo a esta parte, le da este país. Sobre todo por los problemas del paro y los desastres de la clase política que son de lo peorcito que anda por ahí aunque también hay ciudadanos de primer nivel que saben sufrir y que se crecen en la crisis. Por ejemplo, ahí están los empresarios con mayúsculas de este país, como Isidoro Álvarez que, como bien sabe don Juan Carlos I, merecen el reconocimiento singular y todos esos honores que por una extraña regla están reservados a políticos, artistas, creadores y deportistas con toda clase de premios, títulos nobiliarios y distinciones.

Porque en estos tiempos difíciles que corren los que están dando la cara y aguantando el tirón de la crisis, el empleo y los nuevos impuestos son los empresarios y de manera sorprendente y ejemplar la primera empresa de España, el Corte Inglés. La gran familia del comercio, que es, como dijo ayer Pepe Oneto en el programa de Carlos Herrera, el lugar perfecto para seguir el mundial y todas las alegrías que nos ofrece nuestra selección.

Y es que Oneto que es un exquisito del bien vestir lleva días enredado en las rebajas del Corte Inglés de Serrano de Madrid por varios motivos: porque allí están las grandes marcas con unos precios de excepción; y porque allí también circulan a diario los primeros protagonistas de este país, políticos, banqueros, empresarios, artistas y deportistas buscando el material de verano y llevando para sus chavales la indumentaria de la Selección nacional, porque los comerciales de Serrano han montado con motivo del mundial un departamento que hace furor. Allí fue donde el maestro Llatas –profesor en Havard de física cuántica- se vistió de roja y gualda de la cabeza a los pies como Manolo el del bombo porque fue a Munich a dar una conferencia magistral y quiso bajarles la moral a los alemanes. Y allí fue donde Oneto y Marcello pillaron de trapitos de lujo y de ocasión a dos ilustres damas del PP, abogadas del Estado –“¿de este Estado?”-, doña Soraya y la señora Cospedal, dos santas a las que un inmisericorde ex vicepresidente del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, un día las llamó “las novicias del PP”.

Ambas dos se estaban poniendo las botas con igual facilidad que ponen sus blancas manos en el fuego por el tal Ripoll y se las pueden quemar, por más que Rubalcaba se haya pasado siete pueblos con la detención. Y no contentas con la “cremá” que inunda el PP de Valencia, Alicante y Castellón, Cospedal y Soraya se atreven vestidas de La Roja a desafiar al monstruo de Seseña a ver si le cortan las dos orejas y el rabo (con perdón) a Pepe Bono que está aculado en tablas a causa de los ataque que sufre por su asombroso patrimonio inmobiliario y sus amistades del ladrillo nacional, y aquí incluido de manera singular Paco Hernando, El Pocero de Seseña.

Pero que se cuiden estas damas tan toreras de buscarle las cosquillas al monstruo de Seseña no vaya a ser que se lleven una sorpresa porque semejante aberración no pudo hacerse sin el concurso de Bono ni de otros dirigentes del PP, como los gobernantes de la Comunidad de Madrid. Además El Pocero es de temer porque más que un toro parece un Mamut que si te embiste con la pala en ristre y tira de la manta se puede armar. Y lo mismo se puede decir de Bono que está verde de furia como “El increíble Hulk, y que si ve acorralado morirá matando de una corná en la que se puede llevar por delante a más de uno del PP, por amigo que sea. Porque en Seseña han merodeando gente gorda del PP y buenos amigos del Pocero y Bono como Zaplana que en sus tiempos de ministro condecoró a Paco Hernando mientras recibía toda clase de parabienes o viajes gratis total cómo aquellas maravillosas travesías en sus yates (Clara I y Clara II) con la pandilla de Altea, el ratoncito Pérez (Pedro) de grumete y la sirenita Cayetana, de mascarón.

Y hablando de barcos, aunque Cospedal y Soraya son de tierra adentro, podrían decirme tan encantadoras dirigentes del PP ¿qué pintaba la CAM, la Caja de Ahorros del Mediterráneo, en la financiación del monstruo de Seseña? Lo tienen muy fácil, porque esa Caja la controla el PP de Alicante, es decir el ínclito Ripoll, o mejor dicho los hombres de Zaplana en Valencia. Meter a la CAM en La Mancha era como colocar el Titanic en el desierto del Sáhara a ver si consigue embarcar unos beduinos para un crucero por los oasis de la zona. Cospedal, que sabe mucho sobre las cajas de ahorro, también debería conocer los intríngulis de esa operación que ahora, tras la fusión fría de CAM y Caja Astur, puede estar al alcance del PSOE asturiano, y mire usted por donde hemos vuelto a las tierras de la Virgen de Covadonga –“si es pequeñina y galana, que se joda”, dijo Cela irreverente y casi lo matan por allí-, por cuyos hermosos ríos anda con una paciencia casi infinita Álvarez Cascos, el proscrito de Génova 13, en pos del “campano” y de la presidencia del Principado. Y una vez regresados a esas hermosas tierras asturianas nos atrevemos a decir: Majestad ¿para cuándo el marquesado de Borondes? Todo llegará, pero mientras tanto vamos a festejar el gol de Pujol y el pase a la final.