La Roja sentó cátedra

La Bolsa mal, la sentencia del Estatut regular, la huelga del metro de Madrid fatal, los bancos apretados, la crisis del gobierno a punto de caramelo y La Roja, la selección nacional del fútbol, ofreciendo una lección magistral en el mundial de Sudáfrica frente al Portugal de Cristiano Ronaldo (“el bicho”), que palideció ante la orquesta sinfónica de los ratones colorados que le han dado una gran alegría a millones de españoles con su paso a los cuartos de final, donde nos espera Paraguay.

Y Zapatero levitando con el cuarto gol de Villa que, en este momento, es sin lugar a dudas el mejor jugador del mundial porque sus cuatro dianas son extraordinarias lo que habrá puesto de los nervios a Florentino que lo tuvo al alcance de su mano hace poco más de un año, y lo que habrá hecho las delicias de la afición del Barça que ya tiene al guaje en su equipo junto al resto de las estrellas azulgranas, seis de las cuales (Villa, Iniesta, Xavi, Piqué, Busquet y Pujol) formaron ayer parte del equipo titular de España, mal que les pese a Montilla, a Más, y a Carod, porque como dice la sentencia del Constitucional nación no hay más que una, se llama España y su unidad es indisoluble.

Como imparable parece a estas alturas del campeonato mundial de fútbol este equipo que parece tener al alcance de su mano la semifinal –salvo que Paraguay nos de una sorpresa- frente a Alemania o Argentina, el que sería el enemigo ideal para ver si se le bajan los humos al genio de Maradona que es el rey mediático del Mundial y que no daba un dólar por España. Aunque seguro que el pibe ayer aprendió que la prudencia debería formar parte de su lenguaje extrovertido y temerario no vaya a ser que La Roja mande a Buenos Aires a los albicelestes, si es que antes han conseguido desbordar a la rocosa selección alemana que será la verdadera prueba de fuego para los porteños.

Los ciudadanos españoles recibieron ayer un baño de optimismo y de ilusión que  buena falta les hace, y quedaron asombrados del espléndido espectáculo que ofreció La Roja a lo largo y ancho de todo el partido con una exhibición de calidad, control y orden en el campo que habrá dejado mudo a Luis Aragonés, quien poco antes había apostado por el equipo de Portugal. El que, dicho sea de paso, no existió como tal, como tampoco ha aparecido Cristiano Ronaldo que se va bolo e inédito del Mundial.

Sin lugar a dudas el grito de ¡goool! que más se escuchó en Madrid cuando Villa marcó el tanto de la victoria lo dio Zapatero en el palacio de la Moncloa desde donde siguió el partido con la mayor ansiedad. El presidente está contento con la sentencia del Estatut porque los platos rotos lo pagará Montilla y él rehará su relación con Mas de cara a los Presupuestos de 2011, pero sabe que todavía le quedan duras pruebas antes de llegar a las orillas de Doñana para veranear. Como sabe que si España llega a la semifinal, frente a Argentina o Alemania, eso ya será un triunfo y no digamos si La Roja alcanza la final frente a Brasil o cualquier otro. En ese caso Zapatero se irá a Sudáfrica con el Rey, verá abierto el cielo y empezará a pensar que ha recuperado la “Baraka” y que todavía tendrá una oportunidad de remontar el vuelo, mientras Rajo sigue abanicándose en su diván. El presidente está exhausto, cansado, agotado y disgustado, vive en un tobogán preñado de emociones y depresiones y ayer recibió un “chute” de optimismo antropológico como la gran mayoría de los españoles.

Porque La Roja dio ayer una lección magistral, sentó cátedra y avisó a los adversarios que aún tienen por delante y que no habían visto la capacidad de juego y de fuego que adornaba la fama del campeón de Europa que ayer se desplegó en todo su esplendor. Ahora vamos a ver que dice Maradona y que opina Dunga sobre el conjunto español, pero digan lo que digan los dos, que saben de esto, llevarán por dentro la procesión.