El Estatut en octavos del Mundial

Vaya por Dios, no nos dejan en paz. Hoy que íbamos a hablar de la pública pelea entre Bono y Cospedal (manos blancas no ofenden, debería recordar el machego), que corre el riesgo de acabar en el patio de la Corrala de Madrid, si ambos dos se dedican a airear en los balcones la ropa íntima y familiar. Ahora que nos íbamos a divertir de lo lindo, viene la señora doña Emilia Casas, la presidenta del Tribual Constitucional, y a la voz de mando de la vicepresidenta De la Vega que es su jefa, como se vió en el desfile de la fiesta nacional, nos saca la sentencia del Estatut de Cataluña en la víspera de octavos de final del Mundial de Suráfrica, donde España se juega la permanencia y el honor frente a Portugal. 

Este Zapatero no tiene pudor, por no decir vergüenza torera. Sacó el decretazo de la reforma laboral el día que la Selección nacional de futbol se estrenaba en el Mundial de Suráfrica y ahora ha hecho coincidir, de manera premeditada, la sentencia del estatuto de Cataluña con el partido de los octavos de final de España contra Portugal. Y eso solo para que toda Cataluña (Mas y Carod incluidos) esté pendiente de las estrellas del Barça que juegan con la camiseta nacional española, Xavi, Pujol, Busquet, Piqué, Iniesta y Villa, es decir el corazón y las espina dorsal, de La Roja, el equipo español.

¡Qué astuto es Zapatero! dirán en la Moncloa los palmeros del presidente, mientras la pobre Sonsoles y las niñas góticas le dirán entre sollozos: “José Luís, por el amor de Dios, déjalo ya, vámonos a León”. A lo que el optimista antropológico les responderá: pero cómo nos vamos a ir si ahora es cuando empieza lo bueno, vamos a ganar el Mundial, y a echar a Rajoy del PP y a Montilla del PSC (pondremos la Chacón), y vuelta a empezar ¡nos quedan seis años en la Moncloa!

Bueno vamos a ver qué pasa hoy con los octavos de final, porque el hecho de que Rafa Nadal esté en cuartos de Wimbledon, que Gasol tenga otro anillo de la NBA y Alonso un cabreo de primera clase porque Hamilton lo ha vuelto a torear, no quiere decir nada de nada, porque frente a la orquesta de cámara del Barça que dirige el bueno de Del Bosque está el matador del Real Madrid, el inmortal Cristiano Ronaldo –ó Rolando, ó Orlando furioso- dispuesto a quitarle a Casillas la Carbonero y a llevar a los lusitanos a la victoria con el mismo ímpetu que Aquiles dirigía el ataque contra los troyanos.

Además ya ha dicho el sabio de Hortaleza, Luís Aragonés, que ve grietas en el juego de España donde la Selección empieza a divagar a su aire y lejos de la partitura que les dio el entrenador, porque los de La Roja quieren verse la caras con las tropas de Maradona, que ufano está con el juego de su particular “barra brava” nacional y convencido de que este será su nuevo triunfo en el Mundial.

El que está para los leones es el pobre Montilla al que Zapatero le acaba de hacer otra de las suyas como ya le hizo a Maragall, o a Méndez de UGT, como dejará dentro de poco un reguero de cadáveres políticos en su gobierno donde está preparando una gran escabechina, a ser posible coincidiendo con la final del Mundial, si es que España llega a ese momento mágico que el inquilino de la Moncloa considera crucial para su resurrección y permanencia en el poder.

Vamos a ver qué dice Artur Mas hoy sobre la sentencia de María Emilia Casas que le han cocinado en la Moncloa, y vamos a ver que hace España contra Portugal, porque están en alto las espadas ibéricas del futbol, como en alto está la tizona de la diosa de la Justicia a punto de segar el cogote de Montilla con un tajo tan certero como el que en su día le propinó a Maragall.