Periodistas, chicos malos

Desde el día que la vicepresidenta Elena Salgado se fue de rodillas a ver al Financial Times para decirles que España no era Grecia y que el periódico lo hacía muy mal, la caza del Gobierno español no ha cesado en la prensa internacional. Luego fue el Frankfurter quien dio la voz de alarma sobre el posible rescate financiero del Estado español por parte de la UE. Y ayer han sido los diarios británicos los que se han liado a tiros con la fama española, aunque esta vez a costa de nuestra selección nacional de fútbol por su derrota ante Suiza, de la que culpan a la periodista y novia de Casillas, Sara Carbonero, por distraer amorosamente al capitán español al que la guapa de Telecinco entrevistó tras la derrota de La Roja. Un vídeo que ha dado la vuelta al mundo en Youtube del que pronto oiremos versiones interesadas, como las que se hicieron de la película de El Hundimiento, de este porte:

-Carbonero: ¿pero Iker, mi amor, en qué estabas pensando cuando te colaron el gol?

-Casillas: pues en ti, bomboncito.

Naturalmente, los de Telecinco habían calculado perfectamente la operación siguiendo el modelo de prensa rosa y basura que a todas horas habita en la cadena de Berlusconi, el rey de la mordaza italiana. Había que poner un poco de sexo y morbo a los derechos del mundial que Paolo Vasile le había comprado al pobre de Cebrián que está tieso como la mojama y a palos con Roures, y qué mejor historia que esta luna de miel de Carbonero y Casillas en la sabana africana, como si se tratara de la nueva y acaramelada versión de Memorias de África a la española.

Si a todo ello sumamos que el presidente Zapatero ha reñido a la prensa europea por publicar rumores sobre el anunciado rescate de la deuda española, pública y privada, veremos que al final la culpa de todo lo que pasa en este país es del mensajero, es decir del periodista. Los chicos malos de la prensa de los que siempre se ha dicho que carecen de responsabilidad y que, por lo que se publica en el diario El País y se dice en la Moncloa, contribuyen a dar mala fama a las finanzas españolas y también a desestabilizar la paz de la Selección nacional del fútbol español, que dicho sea de paso está bajo las órdenes políticas de Zapatero que asumió la competencia del deporte en su cargo de presidente.

Incluso a Luis Aragonés, que está en el mundial contratado como comentarista por una cadena árabe de televisión, le echan en cara sus críticas y comentarios sobre la derrota de España por Suiza, cuando todo el mundo sabe si alguien está autorizado para hablar de La Roja ese es Luis Aragonés porque fue quien la inventó. Y además ahora está obligado a opinar porque para eso le pagan y ha sido contratado.

Siempre es lo mismo. Lo malo no es que Zapatero haya hecho las cosas mal y luego ha tenido que rectificar en un santiamén, sino lo malo es lo que dicen los periódicos como si los analistas o el FMI, el BCE y las agencias de calificación fueran idiotas y no supieran sumar la deuda del Estado con la deuda privada de bancos, cajas y empresas, que es a fin de cuentas lo que vale y lo que determina la acción de los mercados.

Ahora el presidente ha retado a los medios de comunicación de medio mundo para invitarles a leer el llamado “test de fuerza” de la banca española, a la que quiere desnudar ante los ojos de la City o en Wall Street. Pues que se ande con cuidado porque, además del test, a Zapatero los chicos malos de la prensa económica le van a pedir también que le levante las faltas a los sacos de ladrillos y activos podridos que están escondidos en los balances de los bancos y empresas españolas a unos precios que hoy no se corresponden con la realidad. Es decir, una vez más, como cuando presumía que España adelantaba a Italia y alcanzaba a Francia, a Zapatero la operación de propaganda y de la crítica a los medios le puede salir bastante mal.

Como a Casillas lo de Carbonero, porque llevarse a la novia a la concentración para que le haga entrevistas acarameladas le puede costar un disgusto al capitán español. Para empezar con su posible sustitución por Valdés que parece más concentrado y con más ganas de jugar ven lugar de tontear.