La sustitución de Zapatero más cerca

Los científicos que descubrieron y pusieron en valor el magnífico ejército de soldados de terracota de Xian que durante siglos permaneció enterrado en China han sido galardonados con el premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales, lo que parece una buena decisión que premia a la milenaria cultura del gigante chino, y a los científicos que nos han regalado semejante espectáculo sacado de las profundidades de la tierra. Y al pelo nos viene a los españoles semejante galardón porque el sufrido pueblo español, huérfano de gobierno y oposición, cuando no sin trabajo y agobiado por sus deudas e inquietudes familiares, está  inmóvil y sumido en una gigantesca fosa como los silenciosos guerreros de Xian y sus quietos caballos y carros de combate, a la espera de que algún científico o libertador nos saque de semejante y catastrófica parálisis que nos invade por doquier.

Desde luego está claro que el general Zapatero, el sonriente y angelical Bambi del optimismo antropológico, se ha derrumbado como héroe de barro que era y solo nos quedan las sandalias que calza este “zombie” de la política del que se espera que haga un último servicio a la nación española, presentando su dimisión en las próximas semanas o meses para que otro político se ponga al frente de la nación. Que dimita, o que lo cesen. Porque los cálculos que se hacían en el PSOE sobre la posible sustitución de Zapatero (que comenzó a estudiarse el pasado mes de diciembre) antes de las elecciones generales de 2012 y a raíz de la caída en picado de su prestigio y credibilidad, serán revisados muy pronto ante la gravedad y empeoramiento de la situación general española y del PSOE.

De esa destitución y posible sustitución de Zapatero ya se había hablado en los cenáculos de los viejos cocodrilos socialistas y de su aparato de propaganda, donde podrían integrarse los González, Almunia, Solbes, Solchaga, Cebrián, Gabilondo, el traidor de Rubalcaba, y Solana que podría ser el nuevo general de terracota del PSOE con más posibilidades de mando en el flanco zurdo de la política española.

El punto o la fecha de inflexión para la caída de Zapatero estaba fijado para la primavera de 2011 con motivo de las elecciones municipales y autonómicas previstas para esa fecha, que además serían precedidas por las autonómicas catalanas en el próximo mes de noviembre donde ya se anuncia la derrota de Montilla a manos de CiU. Si en 2011 el PSOE sufría, como se espera, una severa derrota municipal con pérdida de importantes ciudades -en Galicia y Andalucía- y además sumaba a la caída de Cataluña otras derrotas autonómicas en Castilla La Mancha, Baleares o Aragón -las elecciones andaluzas quedan para 2012-, entonces y en ese caso Zapatero debía ceder el poder a otro candidato del PSOE. Así parecía acordado y previsto en la trastienda del núcleo duro de poder del Partido Socialista.

Pero la velocidad de los acontecimientos negativos que embargan al gobierno y al PSOE con la pérdida de su discurso social y el riesgo de la huelga general, por causa del ajuste fiscal al que le han obligado las autoridades europeas, obligan también a los conspiradores socialistas a cambiar el que era su calendario para el golpe interno contra Zapatero. Porque la pregunta que ahora se hacen no es si el PSOE puede, o no, recuperar algo de terreno de cara a los comicios de 2011 sino cual va a ser el tamaño de la derrota. Y si se da por descontado de que la gravedad de la crisis y el fin del crecimiento que conlleva el ajuste fiscal no tiene solución en un año -ni en dos- en ese caso la interrogante que surge es la siguiente: ¿por qué no cesamos y sustituimos a Zapatero en el mes de agosto, sin esperar un minuto más? Y esta otra ¿para qué vamos a dejar que Zapatero se estrelle en las municipales cuando ya sabemos que otro candidato y otro gobierno podría dar a las bases del PSOE y sus votantes una cierta esperanza sacándolos del desánimo general en el que están?

Lo que no están dispuestos los mandarines del PSOE es a apoyar unas elecciones anticipadas porque ellos son profesionales del poder y no piensan regalarle al PP dos años, así como así. Pero tampoco quieren una hecatombe municipal y autonómica que los conduzca de cabeza a la derrota de las generales de 2012. ¿Qué hacer? Esa es la cuestión, pero por el momento, lo primero que los conspiradores quieren hacer es controlar el cambio de gobierno que Zapatero piensa hacer a finales de julio tras la presidencia europea de la UE, porque los intrigantes creen necesario colocar a alguno de sus peones de brega en el nuevo gabinete para, desde dentro de la Moncloa, coordinar el golpe final contra el presidente.

Veremos qué pasa y como discurre esta lógica conspiración que afecta al PSOE y a España porque Zapatero no da más de sí, está perdido, rectifica todo lo que anuncia y se ha convertido en el paladín de la mala imagen de España en el exterior. Estamos pues ante un caso de plena incompetencia política y de emergencia nacional, y además ya saben todos que en las actuales circunstancias no cabe la menor esperanza de recuperación económica. Se acabaron los brotes verdes y todo apunta a que ha llegado el momento de la sustitución del general de barro, a ver si el ejército español de terracota recupera el aliento, la sonrisa y el calor y echa a andar por las tierras de España saliendo de una vez por todas de su gigantesca tumba o socavón.