El olor de la violencia

La gente sabe que el hombre es violento por naturaleza, la etología reconoce la violencia como supervivencia, es decir, todos los animales se agreden entre sí como un mecanismo de supervivencia. Aclara Victor Montoya en “Razón y Palabra”: Charles Darwin, en su obra sobre “El origen de las especies por medio de la selección natural”, proclamó al mono como padre del hombre, argumentando que sus instintos de lucha por la vida le permitieron seleccionar lo mejor de la especie y sobreponerse a la naturaleza salvaje. El mayor aporte de Darwin a la teoría evolucionista fue descubrir que la naturaleza, en su constante lucha por la vida, no sólo refrenaba la expansión genética de las especies, sino que, a través de esa lucha, sobrevivían los mejores y sucumbían los menos aptos.

Los psicoanalistas consideran que la violencia es producto de los mismos hombres, por ser desde un principio seres instintivos, motivados por deseos que son el resultado de apetencias salvajes y primitivas. Para Nicolás Maquiavelo, lo propio que para Friedrich Nietzsche, la violencia es algo inherente al género humano y la guerra una necesidad de los Estados; en tanto para los padres del socialismo científico, la violencia es un medio y no un fin, puesto que sirve para transformar las estructuras socioeconómicas de una sociedad, pero no para eliminar al hombre en sí. Además, consideran que existe una violencia reaccionaria, que usa la burguesía para defender sus privilegios.

Viene esto a cuento, naturalmente, por los sucesos en el aeropuerto de El Prat o las calles de Barcelona desde una década atrás, donde la manifestación pacífica tiende naturalmente a transformarse en violenta, bien sea por la acción de las fuerzas represivas de las fuerzas del orden o bien por la propia dinámica colectiva progresivamente protagonizada por individuos atraídos por el olor de la violencia y la adrenalina subsiguiente a esta. Conviene leer el libro Violencia Colectiva de Charles Tilly editado por Cambridge University Press para comprender los mecanismos que se desarrollan en las concentraciones humanas donde la sola decisión de acudir a la manifestación es un posicionamiento contra lo que se protesta. Según Tilly La concepción de la violencia colectiva tiene en cuenta varios mecanismos de relación que pueden activarse e incrementar el uso de la violencia colectiva como la correduría (unión de dos fuerzas con el fin de lograr un objetivo común) y la activación de las líneas divisorias (en las que se marcan notoriamente las diferencias entre un actor y otro).

De igual forma, la activación de los mecanismos, sus combinaciones y secuencias pueden derivar en procesos como: la polarización (en la que además de marcar la diferencia entre uno y otro actor, estos son distantes y cada vez más irreconciliables), los cambios en la incertidumbre (estos suceden cuando ambos actores tienen diferente información, poca comunicación, llevándolos a distanciarse cada vez más, e incitándolos a emplear métodos violentos), y los de señales (en los que se pueden llevar a cabo acciones y hechos que antes eran considerados como peligrosos, incitando a los actores a tomar toda clase de riesgos), estos mecanismos y procesos pueden producir dependiendo del caso, diferentes efectos y resultados, lo que muestra y explica las variaciones en la violencia colectiva.

Continuará…

Los lemas son banderas que no especulan. Octubre