Tie break

La gente sabe que todas las cosas tienen su tiempo, su desarrollo, y deben tener su resolución, nada puede estar dando vueltas y vueltas sin resolver hasta el fin de los días y aquellos que están empeñados en marear la perdiz, es que no saben nada de caza. Cuando esto pasa, hay una expresión en castellano que dobla el sentido de lo que se quiere expresar con dos palabras ¡Basta ya! Se insiste. Con basta, sería suficiente, pero añadimos el ya para abundar en nuestro hartazgo. Pero hay cosas que parece que no tengan un final señalado y que se eternizan sin solución de continuidad. Creemos que son nuestras ideas, conceptos, vigencias u opiniones las que nos suelen llevar por ahí, pero a veces, sabemos que son simplemente nuestras condiciones fisiológicas las que se imponen sobre las pretensiones, porque son mas perentorias y no admiten discusión, si no se puede, es que nos se puede, como dejó dicho para siempre Rafael Gómez Ortega, El Gallo, con aquella lapidaria expresión con la que justificaba no recibir al toro ni tan siquiera, porque a pesar de su voluntad, algún impulso físico se lo impedía:

Lo que no pué ser no pué ser y además es imposible.

Efectivamente hay momentos en que no parece hacer posible lo que la voluntad nos pide y nuestro cuerpo nos niega. El deporte del Tenis, solucionó los partidos encallados entre dos jugadores que se eternizaban hasta la extenuación. Desarrolló lo que en castellano llamamos muerte súbita o tie break. Hasta aquí se ha llegado. El fin se define.

La política española está en ese momento donde la solución de la situación es repetir la situación, para que la solución de esta sea mas de lo mismo. No se logra vislumbrar una articulación de pactos que permitan la formación de una mayoría sostenible. No para la formación de un gobierno, si para que ese gobierno constituido tenga viabilidad suficiente para ejercer la acción de gobierno. Y parece que de nuevo iremos a nuevas elecciones que comportarán de nuevo mas gasto y cuyo resultado auguran los estudios de opinión, no diferirán lo suficiente de los obtenidos en las anteriores. Los partidos se desgastan en las rondas de contacto, pero los votantes se sienten inútiles, porque de nuevo no servirá para nada y ¡ojo! El valor de la acción de voto va unida al valor del voto. Si no sirve, ¿para qué votar?

Por mucho que se esfuercen los políticos en diferenciarse, la gente sabe que en realidad tienen muy poco margen de maniobra en los asuntos importantes y que casi toda la alharaca electoral mitinera, se queda en agua de borrajas, incluso si se llega a gobernar, y para muestra el botón de muestra del Alcalde de Madrid con el asunto de Madrid Central. Por mucho que se ha empeñado el poder local, la gente y las instancias superiores, léase Unión Europea, no le han permitido el desafuero. No, en lo trascendente, no hay diferencias fundamentales. Tan sólo en las prácticas ancestrales de destruir la gran Mezquita para construir la gran Catedral que será de nuevo destruida para volver a poner en pie la nueva Catedral y así sucesivamente, o sea, el empeño en no aprovechar el logro obtenido sea como sea.

No estaría mal que copiando a las huestes de Rafa Nadal, desarrolláramos un sistema de tie brak para este tema vital para un país como el nuestro en la circunstancia que se adivina. ¿Cuál es el asunto preferencial para ello? El presupuesto general del Estado y el techo de gasto. Pues a lo mejor se debería aceptar desde la reforma constitucional pendiente que transcurridas dos convocatorias electorales sin resultado, se aceptara aplicar el PGE de la fuerza mas votada y que esta formara gobierno, el resto: A debatir. Pero eso, asegurado. Pero no me lo creo ni yo.

No hay insecto que no tenga su salamandra. Agosto