Hoy jueves (ni a setas ni a Rolex)

La gente sabe que en política hay que estar a todo, no vale que hayamos salido a setas o a rolex, pero también sabe que los rodales en los que pueden encontrar su botín los buscadores son casi siempre los mismos. Los buscadores suelen guardar con secretismo fundado la localización de los sitios donde saben que se encuentran las setas, o los rolex, lo mismo da. Sin embargo, en estos días en el Congreso de los Diputados, cada uno se empeña en desvelar el secreto sin reserva alguna, buscando la complicidad del que escucha. Se trata de una suerte de secretismo compartido y cómplice que persigue el entendimiento. No la colaboración sino, mas bien, la piedad del contrario.

En el Congreso de los Diputados se solicitan prebendas que han sido negadas repetidamente. Pedro Sánchez gimotea ante Casado y Rivera por una abstención que le permita formar un gobierno precario, en grave riesgo de ser abatido al primer embate de un viento malo. Y uno se pregunta porqué. Porque no se entiende muy bien que se solicite lo imposible. Queda la posibilidad que el PSOE crea que de esa forma quedan ambas formaciones definitivamente retratadas como partidos sin sentido de Estado. Expresión mágica, repetida y repetida en derredor como se aventaba el trigo segado. Cada uno habla de lo suyo y cree que están en eso también los suyos. Creen que la gente sigue su deriva con la misma intención con la que lo pueden hacer ellos, pero ay, la gente se aburre.

Los nacionalistas se pierden en amargas quejas porque ven el Estado de las Autonomías periclitado y aún no saben que podría venir después, por eso solo hablan de lo que ha pasado. La interpretación de los sueños de los que aún piensan en términos decimonónicos sobre el papel de la Nación y el Estado no parece coincidir con casi nadie que no tenga como ellos el agravio, como principio y fin de su discurso.

Las bancadas conservadoras se limitan a repetir sus mantras de siempre desde la llegada de la Democracia y si cabe, argumentan de nuevo con fórmulas que parecían haber desaparecido de la dinámica política y que recuerdan a épocas antiguas, herederas de la dictadura.

Unidas Podemos parece un gato dispuesto a que le rasquen la barriga, en la duda que si se frustrara la formación de gobierno y fuéramos a elecciones en otoño, pudiera tener de nuevo, una derrota electoral que las encuestas cantan.

Casi todos los grupos parlamentarios tienen sus lugares comunes y sus personas objetivo, las filias y fobias desarrolladas en el ejercicio político pasan factura a nivel personal y los desprecios en el pleno se van acumulando de forma que todos tienen cuentas pendientes.

De cualquier forma, lo que parece claro es que las claves políticas actuales se han quedado obsoletas. Se hace una política antigua que no estaba prevista para los retos que una democracia moderna como la nuestra debe afrontar. Las cosas, como la propia Constitución van cumpliendo años y nadie ni nada es impune a eso. Se impone una regeneración política que desarrolle mecanismos para afrontar desafíos que hace cuarenta años eran impredecibles, aunque alguno de ellos, como el del independentismo catalán estuviera presente, casi desde siempre. Pero la propia estructura de los partidos no parece que favorezca esa regeneración democrática, mas bien al contrario, los nuevos políticos solo consiguen auparse a la cabeza de sus formaciones si consiguen parecerse a quienes sustituyen. Una nueva política es imprescindible para el futuro inmediato. Nueva. No nuevamente.

Pero, ay, si no quedara viento, no servirían para nada los pájaros. Julio