Sinvergüenzas

La gente sabe que es, a quien llama sinvergüenza: desvergonzado, fresco, descarado, caradura, golfo, canalla, ruin, bajo, tunante, pícaro, bribón, granuja, sirvengonzón, bergante, abellacado, canalla, caradura, chulo, jeta, vicioso, crapuloso, desaprensivo, descarado, frescales, fullero, gamberro, golfo, granuja, inmoral, irrespetuoso, osado, perdido, perdulario, pillo, pinta, rufián, tronera, truhan, tunante, vil, villano…

La vida a nuestro alrededor está llena de esos bergantes que no tienen miedo a buscarnos la cartera, el corazón o la memoria, si con ello, la consecución de sus intereses pueda ser más plausible. Son esos tipos, camuflados de buenos tipos que nos esperan en la bonhomía hasta que llega su momento para darnos el golpe de gracia. Igual aseguran sin que se les caiga la cara de vergüenza que España entera está en contra de la voluntad de los catalanes, con lo que quieren decir que el pueblo español no es catalán y que los catalanes que existen solo pueden serlo si son independentistas, sentimiento muy honorable y legítimo, por cierto. Por eso al hablar en nombre de los independentistas dicen hablar en nombre de todos los catalanes. Eso, aunque lo diga en Barcelona un tránsfuga, traidor y fullero, por muchos años que tenga y por mucho apellido que ostente, es otra tunantada. O los que desde la otra punta, dicen con la misma desfachatez todo lo contrario. Está bien. Sabemos que una de las razones en política es poder hablar en nombre de los otros, y en nombre de cuantos mas se hable, mayor es la autoridad de lo que se dice. Políticos con caradura nos rodean y asfixian por doquier y la gente se convierte en responsable de desenmascarar las felonías programadas, las troneras que nos esperan.

Sin embargo, y sin tener que acudir a Parsons, son acciones, emprendimiento en consecución de hechos y acción pública de expresión de opinión. Al menos nos lo dicen a la cara, aunque la tengan mas dura que nosotros. Pero hay otros (o los mismos) sinvergüenzas que a la chita callando y a espaldas de sus electores negocian pactos y contubernios varios que quedan a su entera y única discreción. Nada se sabe de lo pactado, ni hasta donde llega ni como se piensa cumplir. Esos pactos, en estos días alumbran gobiernos, como el de Madrid, con casi 5.000.000.000 de euros para gestionar, y nadie sabe quien, ni como, piensa ocuparse de ello.

Los electores tienen el derecho de conocer los términos de los acuerdos que firman sus representantes y mas, cuando alguno de ellos como los del PP, firman esos acuerdos con fuerza políticas antidemocráticas, anti constitucionalistas. Gentes que no creen en el sistema en el que participan y que con toda seguridad se dedicarán a torpedear desde dentro, pues de otra manera, no solo serían unos golfos, sino además, unos incompetentes. La alcaldesa Colau acepta los votos constitucionalistas para poder colgar el lazo amarillo en el balcón de la Institución de todos los barceloneses, independentistas y no. Mientras el PSC calla y otorga y desde Ferraz no le dicen ni mu. Y todos sonríen a la cámara, convencidos que nos las tragaremos dobladas de nuevo, como siempre. ¡Qué bien nos conocen!

Los términos en que se pacta para formar gobierno son la resultante directa de la acción democrática de ejercer el voto y no pueden desligarse del interés ciudadano. La gente necesita saber que asuntos se intercambian que se vende y que se compra. Los que lo hacen, no lo olviden, solo son unos mandaos.

El viento y las islas se van de la mano a pasear por el verano. Junio