El manejo de la Historia

La gente sabe Historia y no necesita que se la recuerden tanto como se empeñan tantas veces aquellos que mantienen el oculto fin de transgredirla. Fácil es el deseo y cobarde la intención. Todo amaño histórico, como la mentira, tienes las patas cortas y salvo excepciones, vida limitada, aunque a veces, intensa y resultona. Pero es una tentación sublime. Enmendar la memoria y contradecir lo escrito, tantas veces en alusión a la verdad verbal. Se suele dar mas crédito a lo que nos dicen los que recuerdan que a lo que nos han dejado escrito los que lo vivieron, por eso es el empeño principal de la verdad, acudir a la fuente en busca del dato concluyente. Y el asunto se grava cada día mas, ya que la fuente escrita reposa en las mieles de las redes con la impunidad del anonimato. Tendemos a creer lo que leemos y hemos visto publicado, pero desconocemos completamente la autoría y veracidad del comentario. Si en Wikipedia nos dicen que el Archiduque Carlos de Austria, pretendiente al trono en la guerra de sucesión, por ejemplo, era mucho menos tolerante que su contrincante Felipe V de Borbón, nos lo creemos y si miramos la figura del rey Carlos II de Habsburgo “El hechizado” nos encontraremos con la misma sucesión de datos interesados repetidos incansablemente por los historiadores, uno detrás del otro, que dibujan la figura de un rey débil, estéril y enfermizo, si, pero que pretendía desarrollar los cambios que se daban en Europa para intentar modernizar este país de estameña y tocino. La guerra de sucesión 1701-1713 que acaba con la entrada de las tropas de Felipe V en Barcelona el 11 de septiembre de 1714 ya que la corona de Aragón se había posicionado al lado del pretendiente Carlos, en realidad transformó Europa para siempre y no digamos España. Desde entonces se suceden diferentes interpretaciones y valoración de los efectos de esa guerra de sucesión en toda España y lógicamente, principalmente en Cataluña. Los decretos de nueva planta del nuevo rey Felipe V dieron la vuelta al país y tanto en Aragón como en Cataluña y valencia significaron una transformación esencial que ha sido narrada desde Salvador Senpere i Miquel a Víctor Balaguer, poeta e historiador, mas aficionado a la imaginería romántica que al relato de los hechos.
El relato de lo sucedido siempre ha estado al albur del alineamiento de los que lo narraron y consecuentemente, en la mayoría de los casos sin poder comparar y confirmar los hechos, todo debe ponerse en cuarentena. Nada explica mejor que eso que los Evangelios, escritos mas allá del año 70, cuando todos los protagnistas estaban muertos. O el caso de Alejandro magno, del que nos llega el relato de sus hazañas en el 323 a.c. Es decir, 400 años después de su muerte.

Puede que partiendo de la base que los hechos que se cuenten lo hayan sido desde la buena fe de su autor, nos queda la sensación de que a pesar de ello, la inverosimilitud se pavonea por la historia como quiere. Se ha debatido tanto sobre la interpretación histórica que ni en el caso de los narradores contemporáneos encontramos la fiabilidad necesaria.

El manejo interesado de la historia es un hecho y un arma usada y que se usará en términos políticos en cualquier territorio y por cualquier sensibilidad política, aunque es, sin duda en el ámbito nacionalista donde obtiene su mayor rédito. La política nacionalista necesita manejar la historia para que se adecue a los objetivos, aunque a los demás les chirríe.

La palabra párvula es el móvil preciso para la innovación. Marzo