Estimado Pep: (1ª parte)

Estimado Pep: Muchas gracias por tu correo y muchas gracias por comunicarme tus dudas y certezas. Como estás viendo, te contesto a través de esta sección que tengo el honor de publicar en este medio, donde gozo de libertad absoluta para expresar mi opinión. De otro modo, no sería, como es, un medio de eso: Opinión. Y lo hago porque en tu correo, mencionas mis artículos publicados aquí en República.com “Hola, Patxi,

No sé si leerás este correo pero no quiero dejar de intentar comunicarme contigo. Soy fan tuyo desde que en 1973 entró en mi casa A donde el agua. Conozco tu carrera y te admiro. Leí algunos de los artículos que publicaste en República.com y me sorprendieron”. Espacio donde has leído las opiniones que te sorprenden, según tus propias palabras. No se si te molestará que lo haga así, pero, sinceramente, me ha parecido que el asunto merece una contestación pública.

Continúas en tu correo: “Resumiendo para no cansarte. Me sorprende que un republicano comprometido repita los estereotipos que fabrican los medios de comunicación españoles sobre el llamado procés catalán”

Efectivamente, estimado Pep, soy republicano lo que significa que soy partidario de esa forma de organización del Estado en la que los dirigentes son elegidos por el pueblo y donde el voto universal, directo y secreto es la base de la organización. Y sabemos que por extensión se conoce este régimen a todos aquellos que no son una monarquía, aunque como todo el mundo sabe, algunos regímenes que se autodenominaron como repúblicas, no permitieron la participación de sus ciudadanos en elecciones ni respetaron los derechos humanos. Este es el caso de Estados totalitarios como China, Korea, o la U.R.S.S. o las repúblicas islámicas, que se fundamentan en el Corán y rigiéndose por la Sharía, están basadas en creencias de fe y religiosas, no democráticas.

Un principio fundamental para el funcionamiento de la república es, además de la participación política activa de los ciudadanos, la división de poderes, y la búsqueda del bien común.

En este sentido, creo sinceramente, que en espíritu, la gobernanza del país esta mucho mas próxima a la de una República que a la de una monarquía, aunque esta sea de manera oficial, nuestra forma de Estado. Esta muy feo citarse a sí mismo, según me explicaban mis maestros en la Escuela de Periodismo a comienzos de los 70’ pero en un articulo publicado en este medio el 1 de junio de este 2018 titulado Un gobierno republicano decía: “El futuro y su adivinanza, como decía Ramón Llull, es un asunto de rufianes, pero es inevitable. Al futuro Gobierno del Reino de España se le augura un futuro incierto y agitado. Es un gobierno formado exclusivamente por formaciones de inspiración republicana. Muchos socios suyos son indeseados aunque agradecidos. Mas que votar a su favor no tenían otra opción que votar contra el PP y su sentencia, por lo tanto habrá que esperar a ver el calado de las decisiones que necesariamente tendrá que tomar y como las sacará adelante. Algunas expectativas de algunos de sus socios son inviables en el actual ordenamiento constitucional y variar este tendría que consumir mas de una legislatura”.

Efectivamente soy republicano, pertenecí a la Convención republicana de los pueblos de España antes de los años setenta y fui detenido por ello y más tarde desde el FRAP seguimos luchando, hoy sabemos que por los medios equivocados, por el advenimiento de la república en España. Pero no cualquier república. Nuestro modelo fue siempre la II República Española, modelo democrático y de progreso. Con ese modelo estoy comprometido. Tu afirmas: “Resumiendo para no cansarte. Me sorprende que un republicano comprometido repita los estereotipos que fabrican los medios de comunicación españoles sobre el llamado procés catalán.”

Por tanto como verás, no repito estereotipo alguno salvo el de mi propia convicción republicana, que está lejos de la que los textos de desconexión catalanes dibujan en la Arcadia que os prometen, donde el sistema judicial lo nombraría el propio gobierno y más cosas.

Continuará...

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