Los símbolos (a propósito de los lazos)

La gente sabe  que la transformación del homo sapiens, (hombre que sabe) en el moderno padre del actual, homo sapiens sapiens, (hombre que sabe que sabe) o sea, que se da cuenta que sabe, ocurre cuando prescinde del estímulo físico, sustituyéndolo por el simbólico, lo que le permite almacenar imágenes de conocimiento, transmitirlas y, sobre todo, intercambiarlas con otros como él, que atesoran otros símbolos, algunos de ellos tan lejanos que jamás logrará conocer en persona, pero de cuya existencia está seguro y conoce su imagen.

Sabemos que el símbolo por excelencia, el mas completo y directo es el signo alfabético aunque antes de el, los símbolos gráficos, las imágenes y los sonidos allanaron el camino de la comunicación física, verbal, hasta llegar a la caligráfica y la definitiva Gutenberg, la imprenta, que terminó por globalizar el interaccionismo simbólico por todo el planeta.

La famosa teoría de la sustitución, según la cual, el progreso cultural se basa en la sustitución de un meme por otro, de un medio de comunicación por otro, no ha hecho sino patinar desde su enunciado. La realidad nos muestra como el lenguaje escrito no sustituyó al hablado, ni el cine enterró al teatro, ni internet acabó con la escritura. Ningún medio de comunicación sustituyó tajantemente a ninguno.

La sociedad del mundo civilizado no ha hecho sino ir sumando medio tras medio, de forma que en lo que llamaríamos hoy comunicación global, aparecen todas las formas de intercambio simbólico, desde las mas antiguas, como la música hasta los emoticonos actuales. De hecho, el resurgir de algunas formas simbólicas simples como los citados emoticonos o los usados en la señalética pública, demuestra de que forma el cerebro humano funciona mejor con imágenes lo más sintéticas posibles.

Las formas culturales identitarias han permanecido vigentes a lo largo de la historia, y siguen a la cabeza del comportamiento social humano, y en esto, precisamente, reside el gran valor simbólico. La sociabilidad del símbolo. La capacidad de que el símbolo se convierta en una vigencia social admitida por los miembros del grupo cultural identitario y usada como carnet de identidad de los individuos como miembros de un determinado grupo social activo. Y de esto, no solo los sociólogos entendemos algo, los publicitarios, han basado el éxito profesional en ello. No parece que tengamos que seguir abundando en ello, sino mas bien, en ver como se intercambian.

Los catalanes independentistas han logrado encontrar el símbolo que les identifica verdaderamente, los lazos amarillos exhibidos como protesta por la existencia de políticos catalanes presos, que ellos consideran presos políticos. La polémica se plantea cuando los catalanes no independentistas protestan porque todos los catalanes sean vistos como independentistas, y los intentan retirar de la vía pública, el lío esta formado y todos lo están, lo estamos, pagando bien caro con los datos económicos que se publican cada día. Los datos sociales tardaremos en medirlos de verdad y conocerlos y evaluarlos, pero me hecho a temblar.

Los símbolos solo pueden combatirse con otros símbolos. Los catalanes no independentistas podrían, por ejemplo, cubrir Cataluña de lazos rojos, pero la diferencia simbólica no estaría en dirimir quien ha puesto mas lazos, sino que grupo social es mas activo, está mas implicado con su símbolo. Y ahí me temo que ganan los independentistas por goleada. Al fin volvemos a lo de siempre, que representación simbólica produce mas adhesión y mas acción. Escuchen otra vez La Marseillaise.

 

Todos los gestos compilan un nuevo diccionario a aprender. Agosto