Hijos de las hordas (y 3)

La gente sabe  que a pesar de todo, su progreso depende del contacto con los otros. Nada se mueve en los albores de la humanidad durante millones de años hasta que algún individuo se asoma a la superficie quieta del agua del lago y viendo su cara reflejada en ella toca la superficie con la punta del dedo índice, seguramente, y ve como su cara desaparece de la superficie del agua, mientras él, sigue en la misma postura. Ese concepto de representatividad cambia el carácter de la clase de homínido que fuera porque descubre el poder del símbolo. La representación del concepto, que de esa forma, no necesita verse in situ para comprenderse. Lo que abre paso a la memoria y la comunicación, que no es otra cosa que el intercambio simbólico.

Por esa razón, el mundo entero usa los números, el sistema de numeración que llegaron a Europa porque los persas lo copiaron de los indios y se lo enseñaron a los árabes que a través de la península ibérica los trasladaron al mundo entero. Los griegos,  inventaron los engranajes, el tornillo, los molinos, la prensa de eje, el bronce, el reloj de agua, la catapulta, las canalizaciones y el saneamiento, la tabla para calcular números primos. La primera cartografía del mundo. La ducha o la calefacción. Etc. Etc. Ellos los trasladaron al mundo.

En el siglo III a. c. Los egipcios usaban un sistema decimal no posicional, probablemente derivado de los diez dedos de las dos manos humanas que servían para contar. El mismo que usaron los mayas. El mundo entero come patatas, tomates o chocolate y se envenena según reza en las cajetillas con el tabaco, todo ello llegado de América en los galeones españoles y expandidos por todo el orbe conocido.

Los romanos impusieron una lingua franca haciendo que el mundo conocido hablara una sola lengua y hoy, el inglés y el español son las modernas linguas francas,quien las hable puede viajar por todo el mundo.

En fin. Etc. Etc.

El progreso del ser humano no está atado a su cultura sino al intercambio cultural. La comunicación humana trae y lleva. Distribuye y aprende. Todas las naciones culturales están repletas de símbolos ajenos a ellas. Ninguna se arremolina sobre si misma exclusivamente y termina incorporando los sistemas desconocidos para adaptarlos a su manera de vivir, su territorio o los tiempos que le tocan vivir. Todos los pueblos del mundo tienen que deber a otros pueblos que les aportaron las diferencias fundamentales para no quedarse deprimidas sobre si mismas.

La gente parece saber cosas que no aplica sino que reconoce. Los delirios supremacistas, xenófobos, no solo son inhumanos, es que son estúpidos. Aquella locura administrativa de la que hablábamos que trazó las fronteras del mundo, estableció con ello un sistema seguro de intercambio simbólico cultural que ha servido como parvulario social de todos los habitantes del orbe.

Europa y parece que España, con Cataluña a la cabeza, pasa por momentos históricos de auge de los nacionalismos excluyentes, proteccionistas. Desde movimientos civiles empeñados en solo hablar una lengua y no comunicarse con los vecinos, hasta gobiernos ilusionados con sociedades químicamente homogéneas que trajeron millones de víctimas, los vientos excluyentes soplan por todos lados. Es preciso un esfuerzo de comunicación para volver al aula de párvulos y empezar de nuevo para comprender el mundo de nuevo. O eso. O nos sucederá como a las poblaciones animales sin control. Nos desarrollaremos hasta que agotado el medio y desarrolladas todas las taras genéticas posibles, nos deprimiremos hasta la extinción.

Todas las manos del mundo tienen cinco dedos. Todas. Agosto