El poder protege su corrupción

La gente sabe que solo puede mangonear quien está en el machito como dice el clásico o al menos quien se encarga de hacerlo por quien habita en él.

Desde que el hombre se convierte en animal social sin tener que abandonar su condición de fiera, la lucha por acceder a la cúspide del grupo es fundamental. Solo quien puede situarse por el medio que fuera por encima de los integrantes del grupo social puede determinar su devenir sin intermediaciones relevantes, al menos. La violencia física es sin duda el primer camino que emprende quien se considera así mismo capaz de manejar los destinos de los suyos, los que hasta el momento de acceder al mando, eran exactamente iguales a él y que después de ocupar la cabeza social, pasarán a ser menos que el aunque como rezaba el juramento obligado de los reyes de Aragón: “Nos, que cada uno de nosotros somos igual a Vos y todos juntos más que Vos, te hacemos rey si cumples nuestros fueros y los haces cumplir, si no, no” La enjundia la tiene ese Nos enunciado, la élite militar y política que de esa curiosa manera rendía pleitesía en su exigencia. Igualmente como todo el mundo sabe, los reyes de castilla tenían la obligación de viajar hasta Gernika para en la Casa de Juntas y bajo el roble sagrado, jurar cumplir los fueros del Señorío de Vizcaya y hacerlos cumplir, como hizo la reina Isabel La Católica el miércoles 17 de septiembre de 1483 y como antes que ella lo habían hecho todos los reyes que en Castilla habían sido.

Como vemos, nada muy distante de lo que vemos en la actualidad cuando el Presidente del Gobierno ante el Rey promete o jura cumplir la Constitución y hacerla cumplir. La diferencia puede estar en que aquellos que se comprometían a ejercer una función pública, pactaban los privilegios de compensación antes de asumirla y si no lo hacían, se les demandaba. La propia reina Isabel aceptó en 1473 el Señorío de Vizcaya viviendo su hermano Enrique, ante el que los vascos se rebelaron por enajenar unas tierras que había prometido guardar, como en Getafe o Hospitalet hoy.

No parecen, como casi siempre que se acude a la historia que las cosas  hayan cambiado tanto, ni siquiera en las formas salvo quizá en que quienes a día de hoy se preparan para la función pública, entienden esta como un camino de servicio público en el que se encontrarán con privilegios en forma de proposiciones desde el poder económico muy difíciles de no aceptar. Un poco en esa idea que si no lo hace uno lo hará otro, pero se hará de igual modo así es que para que negarse. Los beneficios del poder se transforman en cuentas numeradas en paraísos fiscales a la espera de poder transformarlos en jugosas jubilaciones que les permitirán alcanzar cotas de gasto y lujo que no han alcanzado en su etapa de servicio público. Hay otra diferencia fundamental que nos muestra el episodio de Isabel La Católica y es que mientras el incumplimiento de su hermano el rey de Castilla le inhabilita ante sus ojos en vida, ahora es el Poder quien protege y controla su propia corrupción. Nótese que ninguno de los políticos y políticas encausados hoy por corrupción, lo fueron mientras ejercían el poder. Desde el inhonorable Jordi Pujol hasta esta última de Eduardo Zaplana, todos han sido investigados y encausados tras haber dejado el poder. Tras haberse bajado del machito.

Ese concepto mafioso, inventado seguramente en 1990 por Martin Scorsese titulando su espléndida película Uno de los Nuestros es, según se ve, oro de ley en la praxis política en este país, en el que no paran de caer uno tras otro todos los suyos, fundamentalmente del Partido Popular aunque no solo.

¡Menos mal que tenemos a la UCO! Auténticos guardianes de la dignidad. Jueces y fiscales se asoman a esa ventana abierta por ellos mirándose y tentándose la ropa. Caen políticos, policías, testaferros y los que están por caer, porque cuando los picoletos miran debajo de la alfombra, están perdidos.

Parece que el sol deslumbra los ojos bajo el tricornio pero no les ciega. Mayo