Título y grado

La gente sabe que la proyección social pasa por distinguirse y sabe que esos distingos o vienen heredados como en el caso de los títulos nobiliarios o hay que ganárselos. Somos muchos en el planeta y cualquier sociedad civil es multitudinaria. No sucede en general como en los grupos reducidos del ambiente rural donde cada quien sabe quién es cada cual y donde no es necesario tener algún título colgado en la pared para ostentar una supremacía. El honor viene asumido por la conducta y la experiencia y no es sino la imagen que tenga el individuo entre sus paisanos la que le proyecta y distingue. La que le hace ser una referencia. Seguramente no en cualquier orden de la vida pero si en cuestiones específicas. Las áreas en las que se ha ganado su buena fama. No, en las grandes sociedades multitudinarias, la distinción viene del título colgado en la puerta o en la pared del despacho o de la consulta.

Si vamos al médico y al abogado por recomendación del amigo, no hay duda que mientras esperamos, repasaremos con cuidado los títulos de la sala de espera. Ese conjunto de certificaciones que nos asegurarán que estaremos ante la persona adecuada, aquella que reúne la mayor cantidad de certificaciones de saber sobre nuestra dolencia o asunto.

Hablamos de títulos que certifican que la persona indicada ha superado el nivel de conocimientos exigido para obtener el título otorgado, lo que le facultará para ejercer el cometido para el que le faculta el título. Por eso y para ello, los colegios profesionales agrupan a los profesionales facultados con el fin de vigilar y proteger las funciones de los mismos. Fundamentalmente, para asegurar que el profesional colegiado es quien dice ser y saber lo que asegura saber y proteger así la profesión del intrusismo. Intruso: Aquel que ocupa un cargo o una posición que no le corresponden o que ejerce una profesión sin tener el título que lo acreditaría para ello (RAE). En resumen, un tipo que exhibe una  certificación de méritos falsificada.

La dificultad de los egresados españoles en encontrar trabajo al terminar la carrera universitaria y en el afán de distinguirse ha disparado desde hace bastante tiempo el número y diversidad de los másteres universitarios que deben certificar ni más ni menos que el concepto de maestro a quien ostente el título. Por eso, por esa enorme cualidad de la distinción, se persigue de la manera que sea tener una maestría, sin ella, hoy en día es casi una quimera encontrar un puesto de trabajo.

Hace tiempo cuando un egresado universitario estaba asentado trabajando en un determinado aspecto de su carrera y profesión, hacía un máster para certificar lo dicho. Hoy se busca la maestría sin haber comenzado a trabajar y se busca de la manera que sea. Los grandes másteres son carísimos porque se imparten en instituciones educativas de enorme prestigio, pero hay algunos másteres que se pueden obtener de manera más económica y sobre todo de manera más sencilla. Las redes están llenas de webs en las que se anuncia la posibilidad de encargar un TFM (Trabajo Fin de Máster) por un módico precio. No es tan escandaloso y si hay tantas oportunidades es que muchos optan por ellas. Se encarga el trabajo, se paga, se lo aprende uno y cuando le toque lo defiende ante el tribunal nombrado al respecto por la institución educativa correspondiente. Es una práctica fraudulenta que a veces los que solemos formar parte de esos tribunales logramos desvelar, pero no siempre.

Según lo que sabemos por lo revelado por el Rector Magnífico de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, no hay constancia del acta del tribunal que debió evaluar la defensa de su TFM de Cristina Cifuentes. No existe una copia escrita del mismo TFM, lo que es obligatorio guardar y custodiar por parte de la Institución y por tanto todos los papeles exhibidos son falsificaciones fraudulentas que deben ser punibles a favor de la transparencia y buen nombre de todas las universidades de este país. Si no se hace, seremos todos sospechosos y culpables.

¿Quién no querría saber sin saberlo? Abril

 

NOTA: Patxi Andión es Doctor en Sociología, Profesor Titular Numerario de Universidad y ha sido profesor del Máster en Producción Audiovisual, de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y profesor del Máster en Investigación en Prácticas Artísticas y Visuales  en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Castilla La-Mancha en Cuenca.