Dalí, el profeta

La gente sabe muy bien quién es Salvador Dalí. No necesita ser catalán, ni mucho menos gerundense. No hace falta saber de arte, ni siquiera haber estado nunca en Figueres o Cadaqués. La última exposición de Dalí en Madrid se convirtió en la exposición temporal más visitada de todas las muestras pictóricas que se han celebrado en la ciudad. Dicha muestra sobrepasó los 630.000 visitantes, cifra con la que supera a la anterior exposición que ostentaba este reconocimiento, ‘El Hermitage en El Prado’, que fue vista por 600.000 visitantes. ‘Dalí: Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas’ Fue su título. El título de esa exposición fue tomado del manifiesto artístico de Dalí “San Sebastián” que publicó como artículo en 1927.

El periodo surrealista es la gran parte de la exposición, mostrándonos cómo mediante el desarrollo del método paranoico-crítico, Dalí se lanza a retratar el mundo del subconsciente y la interpretación paranoica, invitando al espectador a un mundo ambiguo en el que las certezas no existen. Él mismo explicó: “En verdad no soy más que un autómata que registra, sin juzgarlo, y lo más exactamente posible, el dictado de mi subconsciente: mis sueños, las imágenes y visiones hipnagógicas y todas las manifestaciones concretas e irracionales del mundo oscuro y sensorial descubierto por Freud”.

El Surrealismo comienza en 1924 en París con la publicación del "Manifiesto Surrealista" de André Breton. Conocedor de Freud pensó en la posibilidad que ofrecía el psicoanálisis como método de creación artística.

Para los surrealistas la obra nace del automatismo puro, es decir, cualquier forma de expresión en la que la mente no ejerza ningún tipo de control. Intentan plasmar por medio de formas abstractas o figurativas simbólicas las imágenes de la realidad más profunda del ser humano, el subconsciente y el mundo de los sueños. Para lo que utilizan recursos como: animación de lo inanimado, aislamiento de fragmentos anatómicos, elementos incongruentes, metamorfosis, máquinas fantásticas, relaciones entre desnudos y maquinaria, evocación del caos, representación de autómatas, de espasmos y de perspectivas vacías. El pensamiento oculto y prohibido será una fuente de inspiración, en el erotismo descubren realidades oníricas, y el sexo será tratado de forma impúdica.

Se interesaron además por el arte de los pueblos primitivos, el arte de los niños y de los dementes. Preferirán los títulos largos, equívocos, misteriosos, lo que significa que importaba más el asunto que la propia realización.

Los pintores se encontraron con precedentes en Los caprichos de Goya, en el Bosco y Valdés Leal, aunque los más inmediatos deben buscarse en el movimiento Dada y en Giorgio de Chirico, creador de la pintura metafísica.

Todo esto puede leerse en cualquier información de internet al respecto si es que hay voluntad de, evadiéndose de discursos, proclamas, acusaciones, medias verdades y mentiras diversas que se pueden encontrar estos días en cualquier medio de comunicación, encontrar una explicación. Porque lo que el común quiere es saber porque suceden las cosas y cuales puedan ser los antecedentes. La esquizofrenia exhibida en estos días por todas las partes implicadas en la denominada Cuestión Catalana nos muestra las ambicaras de la cuestión. Como profesor del Departamento de Arte de la Facultad de Bellas Artes, se me ha ocurrido traer a colación al maestro Dalí a esta fiesta. Igual aclara algo. Si se tratara de buscar fundamentos.

¿Cuándo los sueños dejan de serlo? ¿Solo cuando se cumplen? Octubre