¿Qué fue de los cantautores? (Sin noticias de Bob Dylan)

¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que no se vendieron,
de los que no claudicaron,
de los que aún resistimos: Aquí estamos.
Luís Pastor 

La gente sabe cómo convertir la memoria en capital de vida. Cuanto recordamos lo mantenemos vivo y eso nos permite acudir en busca de auxilio cuando la especulación nos abandona. La memoria guarda la experiencia y termina siendo lo que nos distingue y nos guarda de muchos errores por venir. La memoria no solo es una herramienta vital, también es un distintivo del nivel de nuestra dignidad. Los seres humanos nacemos para morir y en esa obviedad está la consecuencia necesaria para ser conscientes que en el tramo de la vida humana no da tiempo para tantas cosas. Cuando hay fuerza no hay experiencia y cuando esta reina decaemos. Si mantenemos memoria viva nos beneficiamos de aquello que fue antes y por pura estadística existencial no estará muy lejos de lo que puede ser.

La gente guarda la memoria de los suyos como un ejemplo de gratitud hacia los que allanaron el camino antes que ella, los que sufrieron como ella sufre con la intención que otros que vinieran sufrieran menos. Se repite aquella frase manida que dice que los pueblos que no tienen memoria estarán obligados a repetir su historia. Es bastante grandilocuente el concepto pero  o deja de guardar algo de cierto. Si no recordamos estaremos colgados entre la nada y la nada, desposeídos del pasado y sin un suelo firme donde asomarnos al futuro.

Esta sociedad nuestra, la española, si es que ese vocablo continúa vigente, tiene antecedentes sociales bastante cercanos en el plano histórico. La monarquía pre republicana, la II República, la Guerra Civil, La postguerra revanchista, el tardo franquismo, la primera transición y la segunda, aún están vigentes. Quiere eso decir que están vivas porque viven en gentes que lo vivieron en primera persona y que aún testifican esos tiempos. Se dice que este país  nuestro es decididamente cainita porque se acepta la envidia como distintivo nacional. Por eso somos desmemoriados, porque recordar significa reconocer y no estamos dispuestos.

Luís Pastor, el gran cantautor español escribió esos versos del comienzo de estas líneas como una coplilla más que desempolvara sus desencantos pero ha terminado siendo un pasquín de la dignidad. Desmemoriada dignidad. Aconsejo a quien esto lea busque el poema completo. Merece la pena absolutamente.

El movimiento de los cantautores en el tardo franquismo y la primera transición fue clave en el advenimiento democrático, porque fue una escuela sonora de lucha por la libertad para los españoles entre 1965 y 1985 al menos. Todos los que en aquellos años dejamos girones de vida en los conciertos prohibidos, los oscuros calabozos de la dictadura, la censura ignominiosa y tantas otras situaciones de lucha, tras la segunda transición quedamos al albur de la memoria de quienes no quisieron guardar la deuda derramada. Probablemente por temor a no tener suficiente para pagarla.

¿Qué fue de los cantautores? Se pregunta Luís Pastor con un aire irónico desde una verdad incontestable. No hace ni 24 horas, un promotor discográfico me daba cuenta de cómo en Cadena Dial le habían asegurado que no programaban música de cantautores. Así. Sin más. Como si uno dijera que no va a volver a leer poesía. O ir al cine.

Aquí estamos sin embargo. Porque aún queda memoria entre la gente que guarda parte de su vida en canciones. Premio Nobel de Literatura para Robert Zimmerman. Y mientras las voces se sofocan ante los ecos, seguimos sin noticias de Dylan.

The times they are a changin. Octubre